- Por Anton Fantao
El pasado abril tuvo lugar en Asunción, Paraguay, el 1er Congreso Iberoamericano de Educación Inclusiva como Movimiento Social. Asistieron más de 600 personas de distintos países de Latinoamérica y yo fui una de las 30 personas que formó parte de la delegación española.
En este encuentro escuchamos experiencias dolorosas, testimonios que deberían servir para eliminar todo lo que se está haciendo mal en las escuelas, pero también escuchamos soluciones y recovecos de esperanza. Algunas veces pienso que no estamos consiguiendo gran cosa porque no veo avances, pero el poder de convocatoria que vi me deja claro que toda nuestra fuerza y la gente que hay luchando y queriendo transformar el mundo es algo tan grandioso, que al final vamos a hacer que las cosas cambien y que todas las personas que componen el sistema educativo (docentes, alumnado, familias, administración…) sean conscientes de que el sistema no funciona para casi nadie, que se están saltando constantemente el derecho de personas con diversidad funcional a existir, a una educación inclusiva y, sobre todo, humana. Así que sí, es poco a poco, a veces es demasiado despacio, pero estamos consiguiendo avances, aunque solamente sea por la cantidad de personas de ambos lados del charco que nos hemos unido para conseguirlo, que es mucho más de lo que me imaginaba cuando empecé a ser parte activa de esta nuestra lucha.
Participé en el panel de estudiantes que fue muy emotivo. Todos y todas pudimos hablar sobre experiencias pasadas y que el público asistente nos escuchara. Mi compañero Raúl contó algo que no había contado hasta ese momento y se emocionó. También Magda lloró con él y todos nos abrazamos porque además de compañeros, somos amigos y nos preocupamos unos de otros.
Hace dos años ya había estado en Paraguay, fui con dos compañeros de España al Congreso IÓN. Además de poder dar a conocer todo nuestro trabajo, hicimos un tour por todo el país y durante esos días compartimos muchas horas de convivencia, hicimos una gran piña y el último día nos dio mucha pena despedirnos. No teníamos ni idea de si nos volveríamos a ver, pero resulta que sí, y es que dos personas de IÓN vinieron a un workshop que tuvo lugar en Barcelona. Este año hemos vuelto a Asunción y estoy seguro de que nos volveremos a ver.

