• Por Marcelo Pedroza
  • Doctor en Psicología y Magíster en Educación.
  • mpedroza20@hotmail.com

Moderato de Cádiz (50 - 100), escribió “Lecciones pitagóricas”, lo hizo en griego, divididas en once libros, material que se perdió, aunque Estobeo en su obra Florilegium conservó tres fragmentos que versan sobre la teoría de los números, éstos fueron recogidos y traducidos por Adolfo Bonilla y San Martín en su archivo de Historia de la Filosofía, Madrid, 1905.

Moderato de Cádiz, quien formó parte de la tradición filosófica de lo que se denominó Neopitagorismo, desarrolló una concepción metafísica jerárquica en donde organiza la realidad en distintos niveles de emancipación y participación. Hay un pasaje relevante que puede expresar su pensamiento al respecto, el testimonio es manifestado por escrito, y tiene la autoria de Simplicio (490 - 560), filósofo neoplatónico y matemático; cabe destacar que también se ha podido conocer el legado de Moderato por medio de pasajes breves y comentarios entre estudiosos apasionados de los hacedores del pensar, que es el caso en cuestión.

Simplicio, en su Comentario a la Física de Aristóteles, escribe a Porfirio, diciéndole que, de acuerdo a los pitagóricos, Moderato dice: “el primer Uno está sobre el ser y toda esencia, el segundo uno (el que es lo que realmente es e inteligible) afirma que es las ideas y, el tercer uno, que es lo psíquico, participa tanto del Uno como de las ideas; y que la naturaleza última, que es la de los seres sensibles, no participa de estas realidades, sino que está ordenada como reflejo, siendo ellos (los seres sensibles) la materia, una sombra del no ser que existe primeramente en la pluralidad de las formas y que ha descendido desde ellas incluso más allá”.

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La ubicación de lo psíquico, en la estructura expuesta, marca su importancia, es el tercer uno que participa tanto del primer Uno como de las ideas. Esta posición intermedia le otorga al alma la vía a la unidad superior, dado que posee la capacidad de ordenar y animar el cosmos. Es preciso indicar que, por debajo de los niveles contemplados, se encuentra el mundo sensible, cuya materia es descrita como una sombra o reflejo degradado del no ser.

La teoría de Moderato atribuye al alma una función cosmológica. La materia, considerada como una realidad indeterminada y próxima al no ser, carece de orden y racionalidad. Es el principio psíquico el que introduce movimiento, vida y organización en el mundo sensible. Entonces, el alma es el vehículo mediante el cual las realidades inteligibles se visibilizan en el cosmos.

En cuanto al vínculo entre el alma y las ideas, el conocimiento resulta posible, teniendo en cuenta que, los sentidos proporcionan imágenes y percepciones que el alma reconoce, generando un movimiento de ascenso desde lo sensible hacia lo inteligible. Es necesario dejar sentado que Moderato estudió a Platón, quien elaboró una concepción del Alma del Mundo en el Timeo.

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