- Por Benjamin Livieres
- Analista político
Este domingo se elegirán a los candidatos que pugnarán en las municipales de octubre y, en el caso de los liberales, también a sus nuevas autoridades partidarias, pero como telón de fondo, en ellas además se ratificará o modificará la correlación de fuerzas entre las corrientes internas en pugna en los dos grandes partidos tradicionales (ANR y PLRA), sus respectivos liderazgos y, en consecuencia, las políticas que implementarán con miras a las generales del 2028.
Los datos emanados de los Tribunales Electorales de ambas organizaciones hablan de la magnitud y trascendencia del evento, así como de sus potencialidades. En el caso de los colorados, los habilitados para sufragar suman poco más de 2.800.000 electores, mientras que en el de los liberales, alrededor de 1.500.000, casi la mitad de los afiliados a su histórico adversario. Juntos, representan más del 80 % del padrón nacional.
En filas republicanas, todo indica que Honor Colorado y Horacio Cartes reafirmarán su hegemonía y que la disidencia (Añetete y Fuerza Republicana), lejos de alterar esta realidad, como se propone, terminará perdiendo más terreno. Así lo avalan un conjunto de evidencias, que van desde la cantidad de candidaturas que postulan unos y otros –HC en la totalidad de los 263 municipios y la disidencia en apenas 1/3, en muchos casos testimoniales–, hasta el hecho indiscutido de que Cartes es el político que mejor mide dentro y fuera del coloradismo.
El adverso panorama hizo que en Asunción integren un bloque entre todos los sectores disidentes con el único fin de derrotar a “cartismo”, representado por Camilo Pérez, para así mostrar algo de musculatura política de cara a las internas de 2027. Pero tampoco les funcionó. De vuelta chocaron con la estructura de Honor Colorado, sus 40 presidentes de seccional y el liderazgo de HC, combinados con las características propias del candidato, que le permitieron conectar rápidamente con las demandas de los electores de la capital y marchar así hacia lo que anuncian como una segura victoria.
En la ANR no se espera, pues, cambios que modifiquen su realidad interna o, en todo caso, lo que podría darse es el mayor fortalecimiento de su ala oficialista, bajo la conducción de Cartes, quien de esta manera tendría el camino despejado para encarar, sin una resistencia efectiva, el camino hacia la reelección como presidente de los colorados, así como de la fórmula que propone para el 2028, compuesta por Pedro Alliana y Juan Carlos Baruja.
En el caso del radicalismo auténtico las cosas son diferentes. En el partido más importante de la oposición se espera que este domingo los liberales se pronuncien mayoritariamente a favor de la renovación de sus liderazgos, de la mano del movimiento “Nuevo Liberalismo”, que promueve la candidata de Alcides Riveros a la presidencia, lo que supondrá la rectificación de la orientación política implementada por años, que hasta ahora solo le permitió cosechar fracasos.
De resultar correcto el pronóstico, esto significaría el ocaso del “efrainismo” y el debilitamiento de su proyecto destinado a poner al liberalismo a la zaga de Miguel Prieto, como candidato presidencial para el 2028. Tales son los movimientos que se observan bajo la superficie de las internas que se avecinan. Un partido colorado ampliamente mayoritaria, en el que se reafirmará la hegemonía de Honor Colorado y el liderazgo de Cartes, y un partido liberal con posibilidades ciertas de producir un cambio de guardia y de redefinir su rumbo.

