• Por el Dr. Juan Carlos Zárate Lázaro-MBA
  • Consultor financiero

El Instituto de Previsión Social (IPS) es propietario de más de 800 inmuebles, distribuidos en casi toda la geografía de nuestro país, muchísimos de ellos con valor de mercado millonario. Sin embargo, debido a la crisis estructural que desde hace varios años viene atravesando, sumado a vacíos legales dentro del contexto de su carta orgánica, y dado que los mismos forman parte del patrimonio de Jubilaciones y Pensiones, la entidad se ve técnicamente imposibilitada de usar dichos fondos para honrar el pago de impuesto inmobiliario y gastos de mantenimiento, elevando los índices de morosidad cada vez más y más.

El director de Inversiones señaló que el Fondo de Jubilaciones y Pensiones propietario de los centenares de inmuebles tiene prohibido por ley asignar partidas presupuestarias para los propósitos mencionados precedentemente.

Lo que sería bueno saber es si sus directivos en algún momento han propuesto alternativas de solución, que permitan utilizar otros recursos presupuestarios para evitar estas anomalías.

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En el microcentro de Asunción el IPS tiene varios valiosos inmuebles de su propiedad, pero debido a la desidia y dejadez hoy día muchos de ellos están en condiciones ruinosas y prácticamente inhabitables y depreciados.

No cabe dudas de que la capacidad de gestión de la entidad ha mostrado falencias estructurales, pues no puede ser que han transcurrido varios años y la solución del problema de fondo y soluciones alternativas no se han llevado adelante.

Sus directivos han señalado que lo percibido en concepto de rentas por los alquileres distan muchísimo de su valor de mercado, reduciendo la posibilidad potencial de recibir mensualmente ingresos por rentas que lo justifiquen. Se recauda apenas el 20 % debido a múltiples factores que esperemos que sus autoridades los analicen y evalúen en profundidad, pues de seguir en este mismo tren es lógico que no tengan capacidad de repago de impuestos y mucho menos hacer frente a los gastos de mantenimiento.

El señor Fretes, actual presidente del IPS, propuso la creación de una Dirección de Gestión de Inmuebles para que a través de la misma se pueda hacer un diagnóstico global de la situación de cada uno de ellos, pues resulta inaceptable que siendo propietarios de valiosas propiedades en lugares residenciales no puedan generar los ingresos que precisan para cubrir las obligaciones (gastos rígidos).

Las trabas estructurales y jurídicas que impiden la optimización de los recursos financieros de la institución deben ser solucionados dentro del Consejo de Administración, que no debería ser solo deliberativo, sino coadyuvar a la solución de los diversos problemas de orden económico-financiero que poseen.

Sus autoridades han admitido que la entidad se encuentra “atada de manos” por su propia ley orgánica, que precisa con urgencia una revisión global que permita superar estos grandes problemas financieros que se les presentan no solo con su patrimonio inmobiliario, sino también con el pago a sus proveedores por compra de medicamentos e insumos.

El millonario patrimonio inmobiliario que posee la entidad debido a la dejadez y probablemente inoperancia de algunos le sigue imposibilitando generar dividendos que fortalezcan al fondo de jubilaciones y pensiones para no seguir acumulando solo deudas y costosos litigios.

Técnicamente existen alternativas de solución, pero si definitivamente no los ponen en práctica y solo mantienen en plano deliberativo, muy difícilmente podrían salir de esta cuneta en que se encuentran y todo seguirá en el bla, bla, bla.

Las más de 800 propiedades del IPS deben dejar de ser una carga pasiva para transformarse en activos de elevada rentabilidad, para blindar el futuro de las jubilaciones de más de 80.000 personas y las que se irían incorporando a futuro.

Dentro del Consejo de Administración, los jubilados tienen a su representante, quien es el indicado para aportar alternativas de solución, que hasta ahora “brillan por su ausencia” lamentablemente. Es por ello que la meritocracia, la idoneidad, la capacidad innovativa y creativa no debería ser un mero arbolito de Navidad.

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