- Por Arturo Peña Villaalta
- arturo.pena@nacionmedia.com
¿Qué tenemos que valorar positivamente y qué mirar con algún recelo del fenómeno de la inteligencia artificial? Por ahí más o menos iba el debate de sobremesa –entre otros varios temas– entre colegas, semanas atrás, en un petit encuentro motivado por la visita del amigo Ricardo Rivas, periodista colaborador de La Nación desde Argentina.
Provenientes de la generación análoga –no había uno menor de 40 años en la mesa–, antes que buscar una mirada técnica del asunto, la nuestra más bien se enfocó en la inteligencia artificial (IA) y su alcance social.
En lo particular, en mi infancia hasta parte de mi adolescencia, lo digital, así como lo conocemos hoy, era un factor secundario, escaso. El término digital, recuerdo, se aplicaba por ejemplo a los relojes de pulsera a pila que comenzaron a ser furor allá por los 80. Ver hoy ese contraste en lo que experimentan mis hijos en cuanto a lo tecnológico me coloca a una distancia abismal con relación a esos años de mi niñez.
“La IA es un fenómeno irreversible, se irá a aplicando con más fuerza y en un punto vamos a tener que aprender a convivir con ella. Es una herramienta que indefectiblemente va a transformar la sociedad que conocíamos hasta hoy”, es una de las conclusiones de la mesa. No podemos dejar de pensar en las implicancias dentro nuestro ámbito, el periodismo. La reflexión es que, sin duda, es una herramienta que ayuda a la tarea comunicacional, pero que el trabajo de enfoque o de interpretación de la noticia seguirá en manos del periodista. “La utilización pasará mucho por la ética de cada profesional”, coincidimos.
La IA, en realidad, existe desde hace muchas décadas entre nosotros, desde la creación de los primeros programas informáticos. Pero es quizás desde los 90 en que cobra más notoriedad. Cómo olvidar, por ejemplo, aquella imagen del duelo de ajedrez entre Deep Blue, la supercomputadora de IBM, y la leyenda de las tablas, el maestro ruso Gary Kasparov. El recordado enfrentamiento entre el hombre y la máquina se dividió en dos eventos, en 1996 y 1997, en Estados Unidos. En el primer match, Kasparov venció a Deep Blue 4 partidas a 2. Para la revancha, IBM mejoró sus programas –publicaciones señalan que podía evaluar hasta 200 millones de posiciones por segundo– y logró imponerse al campeón humano, pero también en partidas divididas.
El duelo Deep Blue-Kasparov abría el debate. ¿Programación versus intuición y creatividad? ¿Hasta dónde una máquina puede pensar como un humano? Tras el segundo martch, Kasparov denunció públicamente a IBM, afirmando que hubo intervención de otros ajedrecistas y desafió a la firma a un tercer choque. IBM ya no accedió.
Días después de aquella amena mesa de debate con Ricardo, se anunciaba “Magnifica humanitas” (Magnífica Humanidad), encíclica en la que el papa León XIV insta a “desarmar la IA”. La frase hace referencia al uso militar de esta herramienta para mejorar sistemas de guerra. El texto, en su generalidad, hace una profunda y necesaria reflexión de lo humano ante lo tecnológico. Advierte sobre los riesgos de un colonialismo digital y de otros efectos, como el auge del individualismo y la “idolatría del lucro” que se acentúan en las sociedades tecnologizadas, según plantea.
La encíclica sorprende entre sus conclusiones con una cita de “El señor de los anillos”, de J.R.R. Tolkien: “No nos atañe a nosotros dominar todas las mareas del mundo, sino hacer lo que está en nuestras manos por el bien de los días que nos ha tocado vivir, extirpando el mal en los campos que conocemos, y dejando a los que vendrán después una tierra limpia para la labranza”.
Generaciones anteriores fueron en gran medida espectadores de la evolución tecnológica. Hoy la evolución exige a la sociedad a una participación más activa mediante el debate y la reflexión, sobre hacia dónde va nuestra sociedad. Esto lo entendió la iglesia.
La tecnología en nuestras vidas es un debate que debe incentivarse aún más, sanamente, en los escenarios de la actividad cotidiana, en escuelas y colegios –el entorno de los nativos digitales– y no solo en los foros exclusivamente técnicos.

