En otro intento deses­perado por seguir ata­cando al Gobierno, los medios abdistas iniciaron una furibunda campaña de victimización acusando que son “atacados” por una cuenta en redes sociales, replicados por una agencia de publici­dad colombiana.

Ufanán­dose de “prensa libre”, aun­que muy bien identificados con la oposición y el abdismo, varios periodistas le siguie­ron la corriente al exincen­diario de la Casa de los Colo­rados, conocido persecutor a un sector del partido de Gobierno hoy devenido inves­tigador del diario Abc Color Leonardo Gómez Berniga.

El nuevo relato diseminado con fuerza, en medio de una fuerte crisis que afrontan los dueños del diario Abc Color cuyo grupo empresarial está muy debilitado por los pro­cesos judiciales de lavado de dinero que sacude al banco de la familia, busca convencer que, por sus críticas, “sufren” todo tipo de ataques junto con otros miembros de empresas periodísticas aliadas.

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Abc Color y sus aliados cal­zan la frase de los muertos que se asustan de los degolla­dos. Alineados al gobierno de Mario Abdo Benítez medios como Abc Color, Última Hora, etc., fueron cómplices y sus periodistas estuvieron muy involucrados en la campaña de persecución más grande y costosa contra un sector del Partido Colorado de los últi­mos tiempos, financiada con el convenio entre la desapare­cida agencia corrupta Usaid y el gobierno de Mario Abdo Benítez de USD 58 millones y 5 % de aporte local.

Las redes estaban minadas de escraches selectivos. Se armó una coalición de grandes cor­poraciones de oenegés inyec­tadas con miles de millones de dólares articuladas por políti­cos opositores que usurparon la representación de la socie­dad civil para perseguir a sus adversarios.

Campañas publicitarias que demandaron millonarios pre­supuestos sostenían esta gue­rra contra rivales muy bien seleccionados y los periodis­tas, influencers de estos gru­pos empresariales endul­zados con diplomas de la transparencia y algunas con­trataciones extras, hacían de voceros de oenegés que infun­dían rendición de cuentas, lucha contra la corrupción, mientras ocultaban jugosas facturaciones mensuales.

Algunas facturas filtradas en su momento revelaron nom­bres de periodistas amigos de la red de oenegeros, que cobraron por las famosas charlas, cursos, investigacio­nes direccionadas a un sector específico. Sin embargo, en las planillas de gastos aparecen millonarios recursos destina­dos a agencias de publicidad, comunicadores, periodistas cuyos prestadores de servi­cios, hasta hoy día son verda­dero misterio.

La rendición de cuentas de todos los gastos de campañas publicitarias sigue siendo un secreto muy bien guardado. Aunque vale subrayar que han saltado nombres de periodis­tas, influencers, activistas identificados con el abdismo abiertamente y que ahora se asustan de una supuesta cam­paña sucia.

El nombre de Leonardo Gómez Berniga aparece en uno de los contratos repar­tidos por el CIRD para una iniciativa de transparen­cia y control sobre recono­cimiento facial por valor de G. 100 millones. Es un claro ejemplo de cómo operaron con la plata de Usaid, el deve­nido periodista investiga­dor de Abc Color es el mismo ensañado contra un grupo del Partido Colorado, propulsor de campañas de odio como “ANR Nunca Más”, muy bien financiado en el paquete de lo que fue el convenio de la per­secución más mediatizada de los últimos tiempos.

Cobraron millonarias sumas de dinero bajo conceptos pro­metedores que plantean la solución a todos los proble­mas de corrupción del país, pero en la práctica no exis­ten resultados del trabajo que hicieron para fortalecer la transparencia, el acceso a la justicia, ni la disminución de la impunidad.

Ahora los medios abdis­tas y sus periodistas instru­mentados tratan de instalar una campaña de persecu­ción, mientras siguen man­teniendo un severo silencio sobre los millonarios fondos repartidos vía oenegés finan­ciadas en el gobierno ante­rior por la agencia declarada corrupta el año pasado por los Estados Unidos.

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