• POR BENJAMÍN LIVIERES
  • Analista político

El título no guarda relación con aque­lla fabulosa obra de la cinematogra­fía argentina del año 74, la primera de dicho país en ser nominada a los Premios Oscar, sino a la pausa de la febril carrera a la que se lanzaron algunos aspirantes a inte­grar la chapa de Honor Colorado como can­didatos a la vicepresidencia.

La postergación del anuncio para después de las internas municipales responde a una necesidad objetiva, a saber: no profundizar las controversias en víspera de las internas municipales del próximo 7 de junio, a fin de evitar que ellas pudieran afectar las chan­ces de intendentables oficialistas en algu­nos distritos.

Las campañas en cuestión arrancaron hace al menos un par de meses, cuando Horacio Cartes se había alejado temporalmente de la política activa por razones de salud. Ya entonces, el gobernador de Guairá, César Sosa (uno de los aspirantes) planteaba la sustitución de Cartes por Juan Carlos Gala­verna, en la presidencia de la ANR, y por San­tiago Peña en la conducción del movimiento. En paralelo, algunos medios comenzaron a difundir varios nombres como posibles can­didatos para el 2028, sin precisar el lugar que ocuparían en la chapa, mencionando con insistencia los de Raúl Latorre, Marco Riquelme, Sosa y Gustavo Leite.

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Sin embargo, quienes alentaban estas hipó­tesis no contaron con un factor clave en esta trama. La recuperación de HC había sido más rápida de la que muchos preveían y, tras una reunión con Pedro Alliana, este oficializó su candidatura para el 2028 con el objeto de poner fin a las especulaciones y al creciente desorden interno.

Eso fue el 13 de abril. Pero las campañas internas no cesaron, focalizándose desde ese momento en quién debería ser el número 2 de la fórmula. Los gobernadores emitie­ron un comunicado proponiendo a Cesa­rito, mientras que los diputados, a quienes se sumaron luego presidentes de seccional de Asunción y el secretario privado del pre­sidente, se pronunciaron a favor de Latorre. Así, el desorden siguió en curso, en medio de operaciones políticas y mediáticas cada vez más evidentes.

En ese contexto, el 22 del corriente, Alliana informó que adelantaría la designación de su compañero de fórmula “para dar tranquili­dad al movimiento”, señalando de manera expresa a Juan Carlos Baruja, titular del MUVH, como el más probable a ser confir­mado. Fue después de una reunión con Car­tes y Santiago Peña. Y como corolario, dos días después, el 24, los senadores de Honor Colorado le transmitieron a HC la posición unánime de acompañar “su decisión” de pos­tular a Baruja, quien, por cierto, fue el único en no promocionarse a sí mismo.

Las cartas estaban echadas, el candidato de Cartes es el ministro de la vivienda y Alliana, quien tiene la palabra final, está de acuerdo. Pero los demás aspirantes no tomaron nota del hecho y, en abierto desafío, condiciona­ron su apoyo a que la decisión se difiera para después de las elecciones. Es decir, desoyeron al líder del movimiento y le dijeron a Alliana que respetarán lo que resuelva… siempre y cuando la adopte cuando ellos digan.

La postergación del anuncio del candidato a vicepresidente fue, por tanto, una conce­sión política para no agitar más las aguas a pocos días de las elecciones, una tregua, que vence el 7 de junio. Después de eso y con todas las opciones sobre la mesa, el único camino razonable sería la oficialización de la dupla porque, cualquier otro, daría riendas sueltas a más desorden e intrigas.

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