• POR LAURA RAMOS
  • Presidenta Club de Ejecutivos del Paraguay

En los últimos días, desde el sector pri­vado –a través de Feprinco– se ha plan­teado con claridad una preocupación que no es nueva, pero que hoy vuelve a cobrar especial relevancia: la necesidad de preservar condiciones de previsibilidad para la actividad económica y avanzar en soluciones de fondo para los desafíos estructurales del país.

Las empresas operan en un entorno que, por naturaleza, implica asumir riesgos. Sin embargo, hay un tipo de riesgo que no debería formar parte del escenario: la incertidumbre generada por cambios en las reglas de juego sin el debido sustento técnico ni procesos ins­titucionales claros.

En Paraguay, el sector privado ha sido histó­ricamente un motor clave en la generación de empleo, inversión y desarrollo. Pero ese rol requiere de condiciones mínimas para soste­nerse en el tiempo: estabilidad normativa, cohe­rencia en las decisiones y respeto por marcos previamente establecidos.

Invitación al canal de WhatsApp de La Nación PY

En esa línea, el planteamiento de Feprinco es claro: más allá de medidas puntuales, el país necesita avanzar en una agenda de reformas que aborde las causas estructurales de los desa­fíos económicos. Esto implica, necesariamente, poner el foco en la calidad del gasto público, en su eficiencia y en su capacidad de generar impacto real.

No se trata únicamente de cuánto se gasta, sino de cómo se gasta. Mejorar la asignación de recursos, eliminar ineficiencias y priorizar inversiones que potencien la productividad son condiciones indispensables para lograr un cre­cimiento sostenible. A esto se suma un punto central: la necesidad de abordar el desafío del ingreso desde la formalización del empleo y la mejora de la productividad. Sin estos elemen­tos, cualquier medida corre el riesgo de gene­rar efectos no deseados, como el aumento de la informalidad o una mayor presión sobre las micro, pequeñas y medianas empresas, que son las principales generadoras de empleo en el país.

Asimismo, cualquier discusión que impacte en variables sensibles –como salarios, costos laborales o condiciones de contratación– debe ser abordada desde una mirada integral, con­templando sus efectos en el empleo formal, la competitividad y la sostenibilidad fiscal.

Desde el Club de Ejecutivos del Paraguay cree­mos que este es el momento de reafirmar un principio básico: las políticas públicas deben construirse sobre evidencia, diálogo técnico y visión de largo plazo, evitando respuestas coyunturales que puedan comprometer la esta­bilidad futura.

El desafío no es únicamente mejorar ingresos, sino hacerlo sin desordenar el sistema que los sostiene. No se trata de elegir entre crecimiento económico o desarrollo social, sino de cons­truir las condiciones para que ambos avan­cen de manera simultánea, con bases sólidas y previsibles.

Para ello es fundamental sostener espacios de diálogo responsable entre el sector público y privado, donde las decisiones se enmarquen en una estrategia país clara, que priorice la inver­sión, el empleo y la confianza.

La confianza es un activo que lleva años cons­truir y puede perderse rápidamente. Cuidarla no es solo una responsabilidad del sector pri­vado: es un compromiso compartido. Porque, en definitiva, no se trata solo de las empresas. Se trata del Paraguay que estamos construyendo.

Déjanos tus comentarios en Voiz