• Arturo Peña Villaalta, arturo.pena@nacionmedia.com.

La misión espacial Artemis II captó la atención de gran parte del mundo en estos días. El exitoso periplo a la Luna copó las portadas de los noticiarios, mostrando los fantásticos registros logrados desde la capsula Orión, que rodeó el satélite terrestre por completo obteniendo nuevos datos sobre la superficie lunar.

Justamente en estos días en que el espacio ocupaba nuestra atención, se recordaba también una fecha vinculada de forma especial con la astronomía, pero a nivel local: el 16 de abril de 2020 nos dejaba el profesor Blas Servín, un apasionado divulgador científico que dejó el legado de una vida dedicada a la promoción de la ciencia.

La nobleza, humildad y entusiasmo con que Blas Servín se avocó a su idea de llevar el conocimiento científico a la mayor cantidad de personas, en especial a jóvenes y niños, de forma sencilla y entendible, es de un valor enorme.

Invitación al canal de WhatsApp de La Nación PY

Me tocó hablar con él en varias entrevistas, por teléfono o en su oficina llena de maquetas de cohetes, fotos de astronautas y recuerdos, ya que era un referente de cabecera para cualquier tema relacionado a la astronomía. Siempre atento y paciente para explicar cualquier fenómeno o evento espacial, su calidad humana fue a la par de su conocimiento un rasgo que lo identificó siempre.

En la década de 1990 creó una asociación para la divulgación científica que fue el puntal de su tarea, donde daba charlas de forma regular. Uno de los momentos en que cobró notoriedad su labor fue en 1994, cuando ocurrió el eclipse total de Sol que fue visible desde Paraguay. En el 2000 fue aceptado como miembro de la Sociedad Científica del Paraguay por sus trabajos sobre la astronomía de los guaraníes. En este sentido, fue reivindicador de la historia y obra del misionero Buenaventura Suárez, el padre de la astronomía paraguaya, quien, en el siglo XVI, desde la misión jesuítica de San Cosme y Damián comenzó a hacer las primeras observaciones del cielo con un rústico telescopio que fabricó con ayuda de los indígenas. En el predio de esa reducción, ubicada en Itapúa, Servín impulsó la creación de Centro de Interpretación Astronómica, que lleva el nombre del religioso, vigente hasta hoy.

En el marco de los festejos por los 200 años de independencia del Paraguay, en el 2011, el profesor Servín cumplió uno de sus sueños: la fundación del Centro Astronómico Bicentenario, instalado en el barrio Sajonia de Asunción.

Servín se encontraba trabajando en el campo diplomático cuando comenzó a conocer y enamorarse de la astronomía. Realizó estudios, pero su formación en el campo fue mayormente autodidacta. Su título se lo dio la gente: “el profe”.

Blas Servín fue distinguido con varios galardones, tanto a nivel local como en el exterior. En 2019, el Congreso Nacional le concedió el reconocimiento de la “Orden Nacional al Mérito Comuneros”. En aquella oportunidad, los diputados hicieron esperar al profesor más de una hora hasta que llegaron para iniciar el acto. Solo un reflejo más de la importancia que posee la ciencia en un país ubicado históricamente por debajo los demás de la región en inversión en I+D.

El reconocimiento que el profesor habría soñado en vida se concretará póstumamente, en el marco del proyecto de Museo de Ciencias (MuCi), que se construye en la Costanera José Asunción Flores. En ese espacio, según se anunció, se construirá el planetario más avanzado de Sudamérica, que llevará el nombre del profe, Blas Servín.

Etiquetas: #Blas Servín

Déjanos tus comentarios en Voiz