- Ricardo Rivas
- Periodista
- X: @RtrivasRivas
- Fotos: AFP
¿Cuál es el peso de las religiones en la sociedad global actual cuando no escasean quienes aseguran que podrían ser estos los tiempos del descreimiento?
El papa León XIV es considerado por la revista Time –en la categoría “líderes”– una de las cien personas más influyentes de 2026, en nuestra tan maltratada aldea global. Pero León XIV no está solo. En el mismo rubro se encuentran la presidenta de México, Claudia Sheinbaum; el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio; el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump; el primer ministro de Canadá, Mark Carney, y el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani. Algunos de los notables que supimos conseguir. (https://time.com/collection/100-most-influential-people/2026/?filters=Leaders).
“Me impresiona su valentía y su sencillez”, sostiene el cineasta Francis Scorsese (83), cuando se refiere al pontífice en la breve semblanza que de Robert Prevost (70) Time 100 publica con su firma. En esa publicación –que recibí en las últimas horas del pasado miércoles– Scorsese destaca al pontífice por ser “el primer papa nacido en Norteamérica (¡con acento de Chicago!) y el primer (sacerdote) agustino en 500 años”.
Don Francis consigna también que el jefe del Estado de la Ciudad del Vaticano –como Francisco (1936-2025), su antecesor, “al que conocí”, fallecido el 21 de abril, “el primero nacido fuera de Europa desde la Edad Media y el primer jesuita”– considera que “la Iglesia (católica romana) necesita reformarse para conservar su fuerza moral y espiritual.
Scorsese, neoyorquino, creador de títulos cinematográficos notables como lo son “Taxi driver” (1976); “Toro salvaje” (1980); “Después de hora” (1985); “Buenos muchachos” (1990); “Casino” (1995); “Pandillas de Nueva York” (2002); “Los infiltrados” (2006) o “Los asesinos de la Luna” (2023), por solo mencionar algunos y que fuera galardonado por sus obras en dieciséis oportunidades, hasta recibir el Oscar al Mejor Director en 2007, visitó formalmente la Santa Sede unos pocos años atrás.
ENCUENTRO POR LA PAZ
Casi en simultáneo con la distribución de Time 100, unos 9.500 kilómetros al este de Nueva York, donde desde el 3 de marzo de 1923 se publica Time y desde 1999 Time 100, en Camerún, África, acompañado de Andrew Nkea Fuanya, arzobispo de Bamenda, en la catedral de San José en Bamenda, Prevost presidía un encuentro por la paz.
“¡Bienaventurados los pacificadores!”, impetró el pontífice mientras miraba fijamente a la multitud allí reunida. “Pero ¡ay de aquellos que manipulan la religión y el mismísimo nombre de Dios para su propio beneficio militar, económico y político, arrastrando lo sagrado a la oscuridad y la inmundicia!”, agregó pausadamente.
Luego propuso un “cambio de rumbo decisivo” en ese país africano donde, en los últimos diez años, unas siete mil personas fueron asesinadas en los enfrentamientos que las fuerzas armadas de ese país mantienen con grupos de separatistas anglófonos que procuran independizarse del hegemón francófono gobernante para constituirse en un Estado independiente al que llaman Ambazonia con capital en Buea, desde donde los separatistas –autodenominados Alianza por la Unidad– a través de Lucas Asu, su portavoz, informaron del inicio de un “alto el fuego” por tres días para “garantizar la seguridad” papal y la de quienes participen de sus actividades.
Más de dos millones de personas desplazadas por la fuerza se concentran en el extremo norte, noroeste y suroeste de Camerún. Sus vidas y las de sus ancestros son y fueron día a día desde el fin de la Primera Guerra Mundial, cuando ese territorio quedó dividido y ocupado militarmente por Francia y el Reino Unido de la Gran Bretaña.
“Santísimo padre, hoy que tus pies están sobre la tierra de Bamenda que ha bebido la sangre de muchos de nuestros hijos”, dijo el arzobispo Andrew Nkea Fuanya al momento de implorar por la pacificación. “El mundo está siendo asolado por un puñado de tiranos, ¡pero se mantiene unido gracias a una multitud de hermanos y hermanas que nos apoyan!”, respondió León, que este domingo cumple 346 amaneceres desde que comenzó su papado.
VIOLENCIAS
Una decena de días más trajinará tierras africanas antes de regresar al Vaticano, donde otras violencias tienen profundo impacto. Líderes y lideresas globales saben que una semana más de angustias cruzadas y, en algunos casos, convergentes parecen haber finalizado unas pocas horas atrás, pero las tensiones no finalizan. Sesenta y cuatro guerras y conflictos desangran por estas horas a millones. Algunas de muy larga data.
Muertes, orfandades, destrucciones, más pobrezas, más indigencias, más desesperanzas... no augura nada bueno hasta hoy el segundo cuarto del siglo XXI en desarrollo. Nada nuevo. Es lo peor.
“He andado muchos caminos, / he abierto muchas veredas; / he navegado en cien mares, / y atracado en cien riberas. / En todas partes he visto / caravanas de tristeza, / soberbios y melancólicos / borrachos de sombra negra, / y pedantones al paño / que miran, callan, y piensan / que saben, porque no beben / el vino de las tabernas. / Mala gente que camina / y va apestando la tierra...”, escribió Antonio Machado (1875-1939) en el que fuera el primero de sus libros, “Soledades”, entre 1899 y 1902.
León lo sabe y lo dice. Sin cortapisas ni sesgos. Es inminente que la medianoche de este viernes arrolle a este grupo de amigos y amigas –tertulianos insomnes–, a quienes nos asombra que la mirada de millones pareciera solo hacer foco sobre la macroeconomía mundial, el precio del barril de petróleo crudo y ya. Ormuz, el estrecho, parece ser el centro mismo del universo. Las redes aturden. Con millones de mentiras, de bulos, de noticias falsas, de operaciones y algunas verdades que no consiguen abrirse paso para construir sentido común en favor del pacifismo.
TERMÓMETRO
Los titulares de los llamados medios tradicionales sorprenden cuando vinculan el sube y baja de los mercados como una especie de termómetro infalible directamente proporcional a las oleadas de misiles, drones, bombardeos y los más variados sistemas de armadas que aquí, allá o acullá transforman algunas geografías en paisajes apocalípticos.
La vida humana no parece alcanzar la misma relevancia que esa entidad incierta a la que llamamos “los mercados”, afectados por la guerra mutua de los unos contra los otros. Los haceres y decires de esos líderes y lideresas no son parte del debate en el seno de este grupo de noctámbulos. Ni están en discusión, acoté.
“No... para nada... son el debate mismo!”, apuntó irónica AS, que en cada oportunidad que se presenta sacude a quien quiera oírlo con su ateísmo. “Pero León me gusta”, advierte. “Time 100 no hizo más que poner a quien fuera el cardenal Robert Prevost, obispo católico, junto con otros líderes y una lideresa frente a nuestros ojos”, acoté.
JT –un académico profundamente agnóstico– levantó la voz para preguntarnos y preguntarse “¿por qué el papa, un líder religioso entre ellos?”. MR, veterana docente cercana al judaísmo o, simplemente, “no observante”, con premura respondió con otro interrogante: “¿Por qué no?”. Polémico, JT también dice lo suyo: “¿Influye más allá de quienes comparten su fe, su creencia? ¿Pesa su palabra –y su hacer– entre quienes no son católicos... entre quienes no creen o, entre aquellos y aquellas que creen no creer, como suelen afirmarlo o asegurarlo?”.
TIEMPOS DEL DESCREIMIENTO
Luego de un brevísimo silencio, ROP, polemista tan incorregible como incontenible, nos interpela con una estocada que pretende ser profunda. “¿Cuál es el peso de las religiones en la sociedad global actual cuando no escasean quienes aseguran que podrían ser estos los tiempos del descreimiento?”.
El silencio se hace presente. De hecho –y derecho– desde el 11 de febrero de 1929, cuando se firmó el Tratado de Letrán, el Estado de la Ciudad del Vaticano, junto con el principado de Mónaco, la República de San Marino, la isla de Malta, Andorra y Liechtenstein, son seis microestados europeos. Cuentan con reconocimiento internacional y ejercitan en plenitud –aunque con matices y particularidades– sus soberanías.
Así lo explicó durante una mañana primaveral de 1991 el padre F, uno de los curas agustinos (como León) que acompañó mi formación secundaria en el Instituto San Román. “Per celebrare il nostro ricongiungimento, vi invito a prendere un caffè alla Caffetteria Centrale dopo aver visitato uno dei Musei Vaticani”, propuso por teléfono Roberto la noche anterior. Habían pasado poco más de 20 años desde la última vez que nos vimos. Lo escuché al profe con afectuosa atención y algo emocionado. Allí vivía desde 1984.
El Estado de la Ciudad del Vaticano es parte de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) “en calidad de observador con derecho a voz, pero sin voto”, dijo con firmeza. También lo es de la FAO (Agricultura y Alimentación) y de la Unesco (Educación, Ciencia y Cultura). Es miembro pleno del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y la Organización Mundial de Turismo (OMT). Mantiene relaciones diplomáticas plenas con 184 Estados y la Unión Europea (UE).
AUTORIDAD SOBERANA
“En consecuencia y para que todos contemos con la misma información –dije con mis ojos clavados en el celu– León XIV es el jefe de Estado de la Ciudad del Vaticano que, con una extensión territorial de 44 hectáreas (el más pequeño del mundo) en las que viven 505 personas, ejerce su autoridad en plenitud soberana, según lo reportó el viernes 17 de abril de 2026, https://www.worldometers.info/es/poblacion-mundial/poblacion-santa-sede/”.
Nuevamente un breve silencio. “También es el líder religioso de 1.400 millones de creyentes en el dogma que predica la Iglesia católica, apostólica y romana”, agregó CR, viajero incansable, que hasta el momento solo practicó la escucha. Pausadamente recordó que cuando promediaba 1965 estaba en Roma. Paulo VI –el italiano Giovanni Battista Montini (1897-1978)– era el papa por entonces. CR vivió en La Eterna poco más de seis meses.
“Aldo Moro (1916-1978), democristiano, era el primer ministro de Italia y fue entonces cuando aprendí de la relevancia política y social del pontífice”, reseñó. Recordó luego que, en octubre del 62, el entonces papa Juan XXIII (1881-1963), codo a codo con el presidente norteamericano John Fitzgerald Kennedy (1917-1963) y el primer ministro soviético Nikita Jrushchov (1894-1971), evitaron después de trece días de intensas negociaciones que estallara la guerra nuclear porque algunas baterías misilísticas que se desplegaron en Cuba ponían en grave peligro a los Estados Unidos.
“Por aquellas acciones, cuando la Guerra Fría estuvo pocos minutos del tercer holocausto nuclear, el pontífice también fue tapa de Time”, evocó. Con peros y sin peros la tertulia nocturna lo escuchó con atención y valoró su memoria. “Juan Pablo II y Francisco también lo fueron destacándolos, en cada caso, como ‘el hombre del año’”, puntualizó. La información precisa enmarcó el debate.

