- Dr. Juan Carlos Zárate Lázaro
- MBA
Se hace muy necesario que podamos avanzar con la reforma estructural del Estado, siendo uno de los aspectos de mayor relevancia la revisión y evaluación a fondo de la capacidad e idoneidad del 100 % de la plantilla de funcionarios del sector público en sus tres poderes, donde una parte importante sigue dejando mucho que desear.
Con la promulgación y reglamentación de la Ley del Servicio Civil ya no caben las excusas para que de una vez por todas en todos los entes que forman parte del Poder Ejecutivo, se pueda hacer la depuración que necesaria fuere.
Esto, para permitir que en todas las instituciones a través de una buena y profesional reingeniería puedan formar parte de su estructura organizacional los más idóneos y capaces, pues el objetivo primario debe ser la profesionalización al máximo de todos los servidores públicos .
A esta altura ya el viceministerio de Capital Humano debería haber solicitado a todos los ministerios y secretarías ejecutivas que dependen del PE los resultados obtenidos hasta ahora, dado que ya han transcurrido varios meses de su promulgación y reglamentación, donde el propósito primario era mejorar la actual estructura organizacional de los mismos.
Así, dándoles mayor eficiencia, agilidad y que sean los funcionarios más idóneos y capaces los que puedan ocupar posiciones de relevancia, para que la ciudadanía sienta una mejor calidad de servicio, disminuyendo la burocracia imperante, que enlentece los flujos de procesos y trámites que la gente realiza, cuyos resultados deberían estar concluidos máximo en 30 días, haciendo uso de la tecnología, y sin embargo, en muchos casos demoran meses y meses sin una explicación lógica.
El viceministerio de Capital Humano y los departamentos de RR. HH. de las diversas instituciones, apoyadas estrechamente por los profesionales en Organización y Métodos (O&M), tienen la obligación de hacer un análisis y evaluación en detalle de la calidad de la plantilla que poseen, para poder reubicar a los más talentosos y capaces y hacer la depuración necesaria, con lo cual se podría racionalizar importantes montos en pagos de salarios y otros beneficios y destinarlos a sectores vulnerables a nivel país, y que a fin de año la ciudadanos puedan visualizar los trabajos de depuración/reorganización que se han venido haciendo.
Dicha legislación, tuvo que haber alcanzado a los tres poderes del Estado, pues nuestra debilidad estructural no se da solo dentro del Poder Ejecutivo, aspecto que los potenciales inversionistas extranjeros sopesan, analizan y evalúan muy bien antes de tomar sus decisiones de radicar sus capitales en nuestro país, independientemente al valor agregado que implica que ahora tengamos un doble grado de inversión en nuestra calificación de riesgo-país.
Se escudan en que son independientes del Ejecutivo y que cuentan con su propio reglamento. Ok, pero que también “se remanguen” y hagan el trabajo de reorganización administrativa, eliminando todo “lo que sea grasa”, que de hecho sigue siendo mayoría.
Un claro ejemplo es el Poder Legislativo, con un número considerable de direcciones, subdirecciones, coordinadores, etc., mucho más allá de sus reales necesidades, y siguen incorporando más funcionarios.
La ley del Servicio Civil debe abarcar globalmente todo lo que atañe a la cualificación de nuestros servidores públicos, a través de coordenadas bien definidas para el ingreso a las diversas instituciones y paralelamente evaluando a través de RR.HH.
La performance de cada uno de ellos, pues si no aportan valor agregado, no hace sentido alguno seguir manteniéndolos, pues es preferible tener menos funcionarios pero que sean capaces, inteligentes, proactivos y que se consideren verdaderos servidores de la ciudadanía, quienes a través del pago de sus impuestos y otros tributos les pagan mes a mes su salario.
De esta forma se estará premiando a la meritocracia, capacidad e idoneidad, como siempre debió haber sido dejando de lado, el prebendarismo, clientelismo político y el “color del pañuelo”, pues muchísimos jóvenes capaces y guapos de verdad están esperando su turno para demostrar que están en condiciones de brindar un excelente servicio, derribando la odiosa burocracia que sigue siendo “un cáncer” en pleno siglo XXI.

