• Por Cristian Emanuel Sosa Martínez
  • Atleta

Ser atleta guía en una carrera no es solo correr. Cuando me sumé al grupo Carreri para acompañar a una atleta con discapacidad, entendí que ya no se trataba de mi tiempo ni de mi marca personal. Esta vez el objetivo era otro: correr para acompañar, para estar atento y para llegar jun­tos a la meta.

Antes de la largada sentí una mezcla de nervios y responsabilidad. No eran los nervios de siempre. Era la sensación de saber que alguien estaba confiando en mí para vivir la carrera de otra manera. Pensaba mucho en no fallar, en con­centrarme y en hacer bien mi parte.

Al principio creí que sería simplemente mantener el ritmo y dar algunas indica­ciones. Pero en cuanto empe­zamos entendí que ser guía significa mucho más. Tenés que anticipar cada obstá­culo, las curvas, explicar lo que pasa alrededor y acom­pañar en cada momento del recorrido. No es solo correr al lado de alguien, es correr conectados.

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Con cada kilómetro la con­fianza crece. Se forma una especie de equipo donde ambos dependemos del otro para avanzar. Y cuando apa­rece el cansancio, también aparece algo más fuerte: las ganas de seguir.

Cruzar la meta fue distinto a cualquier otra carrera. No lo sentí como un logro indi­vidual, sino como un logro compartido.

Ser guía me cambió la forma de ver el deporte. Me hizo entender que a veces correr no se trata de superarse a uno mismo, sino de estar dispuesto a acompañar para que alguien más también pueda llegar. Porque cuando corremos juntos, la meta se siente diferente.

Etiquetas: #atleta

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