- POR EMILIO AGÜERO ESGAIB
- Pastor
El libro de Hechos, capítulo 27, nos relata el naufragio de Pablo cuando era llevado a Roma para ser juzgado por la causa de Cristo. Un viaje muy complicado que en cierta manera refleja la vida de un creyente. Muchas veces nuestros planes se ven truncados y en medio de la incertidumbre solo nos queda depender en fe de la soberanía de Dios sobre nuestras vidas. Sería interesante que leas ese capítulo acompañado de este artículo.
En Hechos 27:4, ya vaticinaba lo que iba a ser ese viaje, empezaron a soplar “vientos contrarios”. Cuándo no. A quién no le tocaron “vientos contrarios” en la vida y una sucesión de hechos cotidianos que nos pregonan tiempos duros.
En Hechos 27:7 nos va diciendo que la navegación de por sí ya estaba complicada, muchos días en el mar avanzando lentamente, a “duras penas”, ya que el viento impedía un buen avance. En Hechos 27:8 continúa diciendo que “con mucha dificultad” llegan a un lugar llamado Buenos Puertos.
En el 27:9, 10 dice que pasaron ya “mucho tiempo” así y con una navegación “peligrosa”. Pablo recomienda no viajar porque la navegación sería con “perjuicio y mucha pérdida”.
En estos diez primeros versículos ya vemos un panorama amplio y poco alentador. Las palabras que sobresalen en estos versículos son: “vientos contrarios”, “a duras penas”, “con dificultad”, una travesía de “mucho tiempo” y “peligrosa”, se avecinaban momentos de “perjuicio y mucha pérdida”.
¿Cuántos sienten que están así en la vida? ¿Cuántos han pasado por tiempos difíciles donde todo sale mal una cosa tras otra?
Un cuadro muy común que describe esto sería: un problema económico nos lleva a tener gente molesta que no podemos pagar y se tornan nuestros perseguidores, esto deriva a problemas de familia o pareja, ahí nomás un hijo se te revela, salta un problema de salud delicado y vos con deudas y una familia fragmentada, enemigos y todo esto te lleva a un desánimo hondo donde la incertidumbre domina y te hacen ver un futuro desolador e incierto. Muchos han estado ahí y otros están así.
Muy pocas personas en este mundo se salvan de tiempos difíciles y periodos de prueba, tiempos de “tormentas” en la vida. Para complicar aún más las cosas, en el verso 27:14 aparece una tormenta de nombre Euroclidón. Era el nombre popular de un fuerte viento del este en las aguas del mar Mediterráneo: vientos contrarios. Hechos 27:15-17: la situación se puso tan mala que quedaron a la deriva.
Hechos 27: 18-19: empiezan a alivianar el barco en un intento desesperado por salvarlo. Un recurso de los marineros para no hundirse en medio de una tempestad es alivianar la embarcación, tirando al mar todo aquello de lo cual puedan prescindir con tal de salvar la nave. Así también, en la vida. Muchas veces tenemos que aprender a despojarnos de cosas que no son necesarias en ese momento con tal de salvar lo que vale la pena, puede que sea nuestra vida misma, nuestra familia, nuestra salud o nuestra relación con Dios.

