- Por Laura Ramos
- Directora del Club de Ejecutivos del Paraguay.
Este fin de semana Encarnación vivió algo más que un espectáculo deportivo: fue el escenario donde Paraguay mostró su capacidad de organizar, recibir y brillar ante el mundo con el World Rally Car. La ciudad se transformó en una fiesta, y lo que vimos confirma que cuando el sector público y el privado se unen en un propósito común, los resultados pueden ser extraordinarios.
Durante estos días, miles de paraguayos y visitantes extranjeros compartieron la misma emoción. Nuestros hoteles, restaurantes y comercios trabajaron al máximo, demostrando la fuerza de la economía local cuando se la dinamiza con eventos de talla mundial. La inversión en infraestructura, caminos y servicios no solo permitió que la competencia se desarrollara con éxito, sino que queda como un legado concreto para la región.
Pero el verdadero impacto va más allá de lo inmediato. Cada turista extranjero que disfrutó de nuestra hospitalidad, que conoció la calidez de nuestra gente y la belleza de nuestras tierras, se lleva consigo una nueva imagen de Paraguay: un país pujante, con energía joven, capaz de organizar eventos internacionales y de abrir sus puertas con generosidad.
El Rally, más que una carrera, fue una vitrina. Una oportunidad para que el mundo nos vea como lo que somos: un país con potencial, con organización y con sueños grandes. Una nación que no solo compite, sino que también se proyecta.
Lo que ocurrió en Encarnación es un recordatorio de algo fundamental: cuando los paraguayos nos unimos, no hay meta que quede demasiado lejos ni desafío que nos quede grande. El World Rally Car no es únicamente un logro deportivo; es un símbolo de lo que podemos construir juntos si dejamos de lado las divisiones y apostamos a trabajar con visión.
Paraguay tiene todo para ser protagonista: la calidez de su gente, la riqueza de su tierra, la fuerza de su juventud y la voluntad de crecer. Encarnación nos mostró ese rostro orgulloso y valiente. Este es el Paraguay que queremos mostrar al mundo: uno que acelera hacia el futuro con confianza, con pasión y con la certeza de que lo mejor todavía está por venir.