- Por Gabriela Teasdale
- Socia del Club de Ejecutivos
“Yo Decido” requirió una planificación estratégica que incluyó un trabajo previo de capacitación a miles de docentes, directores y supervisores del MEC durante los años 2016 y 2017. Cuando se inició este proceso, en una escuela pública de las afueras de Asunción, conocimos a Fito. Este niño de grandes ojos vivaces había crecido en un entorno poco privilegiado, pero su confianza y ganas de aprender parecían transcender cualquier obstáculo. Fue Fito quien ojeó el material y nos sugirió que incorporemos el valor del amor. Porque si todos tuviéramos suficiente amor, las escuelas estarían en mejores condiciones, los docentes tendrían más capacitación y la educación lograría su verdadero cometido de desarrollar personas íntegras que contribuyan a mejorar la sociedad en su conjunto. Fito no lo dijo de esta forma, pero lo expuso de una manera clara acorde a sus 11 años.
Por lo tanto, podemos inferir que “Yo Decido” es un homenaje a los estudiantes como Fito, a los docentes que enseñan con el corazón y a todas esas personas que apuestan por una educación de calidad que apunte al desarrollo integral de los seres humanos. Porque de nada sirve un profesional graduado con honores sin un ápice de escrúpulos.
Este emblemático programa es entonces la manera de involucrarnos en la solución sin ver solamente las críticas por escuelas que se caen, directores que no cumplen o docentes mal preparados. Es la propuesta para promover cambios en un sector crucial para nuestra sociedad, para formar seres capaces, con objetivos y metas claras, que trabajen para impactar la vida de otros siendo modelos con su propia vida.
“Yo Decido”, además de sus connotaciones actuales, es en general una forma de amar a nuestro país porque solo dando lo mejor vamos a recibir lo mejor.