- Por Dany Fleitas
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No soy experto en nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TICs), pero el sentido común me dice que sería un contrasentido o de necios oponernos a los avances y desarrollos de nuevas aplicaciones de internet que hoy día –y ya desde el nacimiento de la red de redes– hacen mucho más fácil la vida de miles de millones de personas en todo el mundo. Lo que ocurrió hace apenas algunos días, con la amenaza de los taxistas de ir a un paro para frenar la aplicación del sistema norteamericano Uber, una app que aprovecha el GPS para conectar online a usuarios y conductores para el transporte público de pasajeros, es apenas un ejemplo.
Es absolutamente comprensible el temor de los trabajadores del volante, pero el avance de herramientas informáticas que se sustentan en la plataforma de internet es inexorable. Durante la época de la revolución industrial –entre la segunda mitad del siglo XVIII y principios del XIX en Gran Bretaña– también se ha generado muchísimo temor entre los trabajadores ante el "desembarco" de maquinarias modernas para las plantas fabriles, lo que derivó en la pérdida de miles y miles de empleos.
Los demás países de Europa y Estados Unidos tampoco escaparon al gran avance. De igual forma, en la segunda oleada de revolución tecnológica, luego de la mitad del siglo XX, aparecieron masivamente ordenadores muy potentes que simplificaron enormemente las tareas industriales, financieras y hasta de los hogares. Casi coincidentemente, pocos años después, hacia finales de la década de 1960, hizo su aparición internet en EEUU –se llamó Arpanet–, pero no tardó en generarse toda una red a nivel global. Así, poco más de 40 años después, Google se jugó por las redes sociales y lanzó Orkut (tuvo gran éxito en el Brasil), pero en el mismo año (2004) nació Facebook, una aplicación que vio la luz en exclusiva para los estudiantes de la universidad americana de Harvard. Hoy en día es la red social por excelencia, y Paraguay no es la excepción.
Las movilizaciones, huelgas y hasta muertes de miles de trabajadores en todo el mundo hacia fines del siglo XIX y primeras décadas del siglo XX, por la paulatina incorporación de nuevas tecnologías en las fábricas, no pudieron frenar la puesta en marcha e instalación de equipamientos modernos en las empresas públicas y privadas. De igual manera, internet trajo consigo las redes sociales y aplicaciones de toda índole que tienen al teléfono móvil como uno de los principales aliados. Es decir, internet y los teléfonos inteligentes son el pan de cada día en cada una de nuestras actividades cotidianas, desde tomar una simple foto hasta permitirnos el pago de cuentas y transferencias de fondos. Las app son las herramientas por excelencia de nuestros teléfonos. Esas app, que son millones en todo el mundo, son utilizadas para cada necesidad. ¡Y siguen creciendo! Son inatajables. Al igual que en todo el planeta, aquí también ya muchas firmas contratan a jóvenes talentosos para crear nuevas app según la necesidad del público objetivo.
Uber, que pudo haber tenido cualquier otro nombre, es una app que nació y se desarrolló en EEUU. Es solo una de las miles que a diario se desarrollan en ese gran país del Norte. Aquí cientos de jóvenes también están haciendo lo mismo. El sector financiero es el que más está dando empleos en este sentido. La diferencia entre EEUU y nosotros está nada más que en el mercado, ya que una app de interés para usuarios norteamericanos puede volver rico a su creador. Whatsapp Messenger (la terminología lo dice todo), por ejemplo, es de mensajería gratis, disponible para Android y otros teléfonos inteligentes. Mark Zuckerberg, dueño de Facebook, compró hace pocos años esta aplicación por nada más y nada menos que 14.000 millones de euros.
Imagínense todo lo que deviene de una app, que detrás de su simplicidad está toda una nueva forma de vida para la gente en todo el planeta. Es por eso que tanto debate se ha generado a nivel nacional a raíz de la intención de un grupo de inversores que se tomó la osadía de patentar Uber en Paraguay. De seguro que existen intereses económicos y políticos detrás, ya que afecta a un sinnúmero de gente y empleos, pero sea como sea, tecnologías como esa llegaron para quedarse y es mejor adaptarse a ella que intentar frenarla. Si eso no lo entendemos, vamos a quedar detrás.
Creo que los taxistas, antes que oponerse, deberían hacer el esfuerzo e invertir un poco más en capacitaciones para implementar un sistema similar, que atinadamente la Senatics ofreció ayuda en este sentido, ya que existen jóvenes desarrolladores muy buenos en nuestro país.
Los miles de trabajadores del volante también deben ser conscientes que deben mejorar sus servicios, revisar sus costos y modernizar sus unidades. ¿Cuántos de esos trabajadores son dueños de los vehículos que conducen? ¿Acaso no sabemos que esos conductores son al final trabajadores que a veces ni ganan el mínimo y para peor son explotados más de 12 horas diarias sin siquiera tener el seguro del IPS? Se equivocan si creen que la ciudadanía no sabe que estas paradas se ofertan a veces hasta en casi 150 millones de guaraníes cada una. ¿Qué trabajador puede acceder a este capital para montar un negocio de este tipo? ¿Una app como Uber no podría convertir a un empleado en dueño de su propio negocio? ¡Claro que sí! Los "patrones" de paradas ya demasiadas décadas han reinado y cometido abusos en Paraguay y es también hora de que, gracias a una simple app, sea revisado todo este sistema de transporte.

