• Por Marycruz Najle
  • Periodista

Las imágenes que llegaban ayer desde Berlín, Alemania, en donde a estas horas continúa desarrollándose la 68ª edición de la Berlinale, una de las muestras de cine más importantes del mundo, nos hizo sentir un genuino orgullo.

Es que, gracias a la inmediatez de las herramientas tecnológicas, pudimos ver en vivo y en directo –para usar un lenguaje acorde– al joven realizador nacional Marcelo Martinessi acompañado de las actrices protagonistas y otros miembros del equipo de trabajo del filme "Las herederas", en la conferencia de prensa brindada ante un numeroso grupo de periodistas especializados de todo el mundo. También los vimos felices, en la tradicional "alfombra roja", antes de la premier del filme ante el jurado y abriendo el fuego de las proyecciones de filmes latinoamericanos, que este año son solo dos: "Las herederas", de Paraguay, y otra, de origen mexicana, protagonizada nada menos que por Gael García Bernal. Además, en todos los medios importantes del mundo se habla con entusiasmo sobre "Las herederas", como el primer filme de Paraguay que tiene chances de llevarse un Oso de Oro o de Plata, los mayores reconocimientos a los que aspiran 18 películas de diferentes países del mundo, una oportunidad extraordinaria para el cine nacional.

"Las herederas", según las propias palabras de su realizador, que ya obtuvo hace poco más de un año un reconocimiento en el Festival de Venecia, con un cortometraje "La voz perdida", es un filme dedicado a bucear en el territorio de las mujeres, sus complejas relaciones y relata una historia singular que seguramente ha llamado la atención de los especialistas, encargados de seleccionar los filmes que concursarán por los premios más importantes de una de las muestras más importantes del mundo. Y, más allá de la obtención o no del mencionado premio, la sola presencia en un ámbito tan particular y el destaque que la prensa especializada –y la de interés general– de una película con el sello particular de un creador paraguayo, con personajes que se mueven en nuestra realidad, es un verdadero y gran triunfo que debemos saber apreciar en toda su dimensión.

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En otro orden de cosas, aunque relacionada también al mundo del cine nacional, se conoció la noticias de que la gran empresa Sony, de alcance mundial, será la encargada de la distribución de la película nacional "Los buscadores", trabajo de la dupla conformada por Juan Carlos Maneglia y Tana Schémbori, que llevan cosechados éxitos de crítica y de taquilla en el país y han representado con mucho éxito al Paraguay en importantes plazas. Recordemos la trayectoria y los premios recibidos por los trabajos de numerosos artistas del audiovisual nacional, como otros dignos realizadores que merecen toda nuestra admiración.

Lo importante de este hecho, más allá de todo lo expuesto, es que este y otros similares, como la presencia de Berta Rojas, más de una vez, en premios importantes como los Grammy y la de otros artistas de todas las disciplinas considerados como excelentes creadores e intérpretes, constituye una importante "vidriera" en la que el Paraguay se expone ante el mundo, mostrando su mejor rostro. No podemos olvidarnos, al hablar de arte, de las letras en las que Roa Bastos, el premio Cervantes de Literatura, cuyo centenario convocó en el 2017 los homenajes en el país, pero también los reconocimientos del mundo.

¿Qué mejor embajador que Agustín Barrios, "Mangoré", a través de su excelsa obra para representar lo paraguayo ante el mundo? No nos olvidemos de Flores y su monumental obra, ni de otros maravillosos protagonistas de todas las ramas del arte que siempre se las ingenia para florecer en todos los tiempos y que no siempre encuentra el reconocimiento de los compatriotas –de nosotros, todos– en el momento adecuado.

Pero el cine hoy, el audiovisual en general, con los numerosos trabajos realizados a pulmón, con mucho ingenio y a veces con más creatividad que presupuesto disponible, están rompiendo las barreras del "no se puede" o las de "el arte no vende". Con sus premios, reconocimientos y a fuerza de muchas ganas, ponen el nombre del país en lo más alto de la consideración de todo el público.

Por eso, cada triunfo, cada logro de los que apuestan a la casi explorada pero potencialmente inmensamente rica industria cultural del país, debe ser valorado en su medida y porqué no, pensada a futuro como una inversión que genere divisas, nacidas de lo mejor que tenemos para mostrar al mundo: el trabajo de los artistas.

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