- Por Alex Noguera
- Periodista
- alex.noguera@gruponacion.com.py
Como si fuera el más mortífero de los francotiradores, con infinita paciencia el niño vigilaba desde su escondite al abuelo. Este desde hacía largos minutos casi no se movía del sillón. En sus manos tenía abierto un libro. El niño no entendía qué era lo que le atraía al abuelo de esas aburridas letras. Ni dibujos tenía. Al menos el periódico acompañaba la escritura con algunas fotos. ¿Pero qué secreto tenía un libro para que perdiera horas y horas mirándolo?
"Unos 8.400 jóvenes se postularon para las becas. Se otorgarán 2.000 puestos para quienes deseen cursar una carrera universitaria".
Cualquier niño normal pensaría que su abuelo estaba loco. Y en un momento dado lo consultó con sus compañeros en su grupo de Whatsapp, pero los otros también habían declarado las mismas actitudes en los demás abuelos. No podían estar todos locos, así que los libros, esos sucios conglomerados de letras debían esconder algún secreto. O tal vez un maleficio, como en Harry Potter.
Ahí iba de nuevo… ya estaba cabeceando. Cerraba los ojos y comenzaba a roncar con el libro en el regazo. En ese momento fue que descubrió la respuesta. Era tan obvia, que de tan simple se le había pasado. Dormía con los anteojos puestos, ¿no? ¿Para qué los tendría si solo iba a dormir? Estaba claro como el agua: los libros había que leerlos con los ojos cerrados. Y como el abuelo no veía bien sin anteojos, pues los necesitaba para leer mientras dormía. Era la única explicación que se le ocurría al niño. Y era por demás evidente.
"Un total de 5.978 estudiantes están habilitados para rendir en simultáneo, en las 5 sedes distribuidas en todo el país".
La cuestión ahora eran dos: la primera, ¿por qué los adultos no revelaban ese sistema si era tan interesante? Quizás se lo guardaban para ellos por algún motivo, como, por ejemplo, la edad. A él le habían dicho que solo podría votar desde los 18 y "si tenía suerte" (según la mamá) podía beber cerveza a los 21. Eso debía ser, a partir de una edad –que él no sabía– los adultos podían leer con los ojos cerrados.
Y la segunda cuestión era precisamente esa, cómo se hacía para leer con los ojos cerrados. ¿Había que estudiar para lograrlo o esa capacidad vendría de forma natural con los años?
Analizó las posibles respuestas y se dijo a sí mismo que debía ser algún tipo de magia. Él tenía la prueba, ya que en más de una ocasión le había preguntado sobre diversas cuestiones y el abuelo siempre tenía la explicación, o la solución o la verdad absoluta.
Por ejemplo, cuando en la escuela le dieron esa indescifrable tarea de historia sobre los romanos. A pasar de que el abuelo era viejo, estaba seguro, o casi seguro, de que él no había vivido en esa época, ya que los romanos hacía muuuucho que habían muerto. Entonces, ¿cómo fue capaz de saber quién era Julio César? ¿Qué era Cartago? Si hasta supo que existía un país que se llamaba Egipto y que tenía una reina con el nombre de titi o algo parecido.
El niño se había cerciorado de que el abuelo no tecleara su computadora, ni siquiera el celular, para consultar esas cosas tan misteriosas. Google era el único capaz de tener las respuestas y el abuelo también las sabía.
¿Será que los adultos pueden concentrarse y entrar en comunicación a distancia con los libros? Esas cosas suceden, el niño las había visto en "La guerra de las galaxias" que cuando un Jedi se concentraba era capaz incluso de mover los objetos más pesados. Como Luke Skywalker. También podían mover rocas enormes y no una sola sino varias al mismo tiempo ¿Entonces, por qué no sería posible acceder a la información de los libros como si fuera un wifi?
"Luego de los exámenes de Lengua Castellana y Matemática, solo siguen en carrera 1.523 estudiantes. Los 2.000 cupos no podrán completarse".
El abuelo era capaz de leer mientras dormía. La prueba eran sus anteojos, que los tenía puestos. Y solo se quedaba dormido cuando leía un libro. Cuando veía sus películas o navegaba por Youtube jamás cerraba los ojos. Pero eso no era lo importante, sino cómo hacía para comunicarse con los libros. ¿Cómo llegaban las letras hasta su cerebro? ¿Había que aprender un texto y recitar como en la escuela para que se establezca la conexión o por el contrario había que poner la mente totalmente en blanco para que se transfirieran los apuntes?
De ser así, ¿qué antena se usaba? ¿Existe una base de datos o un operador online? ¿Cómo se hace cuando llueve y se corta la luz? ¿Sigue funcionando o hay que esperar que regrese la electricidad? Todas estas eran cuestiones muy importantes que un niño debía aprender. Tal vez sería buena idea que los libros estuvieran conectados al smart tevé y no en polvorientas bibliotecas a las que nadie va.
"De los casi 6.000 postulantes a las 2.000 becas, solo el 26% logró la puntuación mínima. Destacaron que el mayor déficit de los postulantes fue lectura comprensiva".
Era hora de enfrentar la cuestión y de hablar de hombre a hombre con el abuelo para que le enseñase sobre los libros. ¿Por ejemplo, usan pila o batería?

