- Por Óscar Germán Latorre
- Abogado
Las internas coloradas han concluido sin mayores incidentes. El TREP de la Justicia Electoral dio rápidamente los resultados y el claro vencedor en la pugna por ser candidato del Partido Colorado a la Presidencia de la República fue Mario Abdo Benítez. Estos resultados inoficiosos fueron aceptados por el precandidato perdedor Santiago Peña, lo cual constituye innegablemente un gran paso para potenciar la suerte del partido.
El juzgamiento de las actas electorales recién ha comenzado, pero concluida esta tarea, se confirmarán los resultados no oficiosos dados a conocer por la Justicia Electoral.
Es el momento de comenzar a dialogar, de que terminen los ataques personales y acordar estrategias para ganar las elecciones generales el 22 de abril de 2018.
Sorprendentemente, y a pesar de que los resultados electorales no son discutidos por ningún movimiento en pugna, aparecen comentarios agraviantes que solo sirven para mantener abiertas las heridas y continuar así con simples agravios que nada aportan para la unidad. Los colorados deben ser conscientes de que en las próximas elecciones la disputa electoral será contra todos los partidos y movimientos de oposición que supuestamente están unidos.
De ser así, el único camino para triunfar en las elecciones generales, asegurando que nuestros candidatos a presidente y vicepresidente de la República, senadores, diputados, gobernadores y miembros de juntas departamentales puedan ser electos, es que se dejen de lado las discordias, los insultos, las agresiones y los comentarios que no pasan de meros agravios y que trabajen todos juntos en pos de ese objetivo.
Los próximos presidente y vicepresidente de la República deben ser los candidatos del partido y para que estos puedan tener condiciones de gobernabilidad también es necesarios que en el Parlamento se ocupe la mayor cantidad de escaños posibles. Pero esa unidad requiere que los que ayer estaban ofendiendo y los ofendidos se sienten a una mesa para dialogar, limar asperezas y asumir el compromiso de que todos trabajarán en función al partido y no a sus propios intereses.
Los colorados deben tener muy presente aquella conocida frase: "Hay que tener humildad en el triunfo y dignidad en la derrota". Si no actúan de ese modo, nos exponemos a una derrota electoral de la que los dirigentes serán los únicos y grandes responsables.
El 22 de abril del 2018 está a la vuelta de la esquina, no queda tiempo que perder porque los acuerdos tardíos generalmente no pueden implementarse debidamente y apareja derrotas electorales increíbles y muy dolorosas. Que el 2008 no vuelva a repetirse y la victoria estará asegurada.

