• Por Jimmi Peralta

Pensar la creación artística de un pueblo es hurgar en su historia, es encontrarse con tramas de ocultamiento que forjan entre sí los relatos de cierto grupo dominante, quienes dan sentido en su decir solo a sus propios intereses.

Lo poco que en Paraguay se conoce de su propio presente y de su pasado no es un accidente, es pura intencionalidad; pero así también lo es, además de necesaria, esa búsqueda de un decir artístico que hable fielmente de su sí mismo, del artista y, por ende, del mundo que lo rodea. Pedro Martínez es un investigador y compositor de música paraguaya embanderado con esta búsqueda, y el próximo lunes 20 de febrero desarrollará un seminario sobre estos temas en El Granel. Hablamos con él.

¿En qué momento de nuestra historia aparece registrado lo que hoy conocemos como música paraguaya?

–Según la bibliografía existente, que trata sobre música tradicional paraguaya, se dice que empezó a consolidarse la polca paraguaya en la época de José Gaspar Rodríguez de Francia, o por lo menos tomó una forma cercana a lo que sería la polca paraguaya. Igualmente, esto es algo que figura en los libros, pero me parece que hay que fundamentarlo de manera sólida y clara, haciendo un trabajo interdisciplinario con otras áreas de las ciencias humanas.

Es un asunto complejo porque no existe aún en Paraguay la investigación musical de manera institucional (llámese instituto de musicología, núcleos universitarios de investigación, etc.), y por lo tanto, esta tarea queda a cargo de músicos e investigadores pero como iniciativa personal, sin ningún tipo de apoyo económico, entonces se hace lo que se puede, y esto es así desde siempre. Por esto, creo que tenemos informaciones sueltas y con muchos huecos.

¿Cómo se realiza la definición académica de un género musical?

–No sé si definir un género es la idea u objetivo de la academia, por lo menos desde mi punto de vista, creo que la intención en realidad es comprenderlo dentro de un amplio espectro. Te digo esto porque definir un género musical es un proceso muy complejo. Muchas veces queremos definir un género musical por medio de características técnicas, y en realidad eso es solo una parte, claro, es importante, pero de manera aislada no explica cómo, dónde o por qué se generó esto. Por lo tanto, para comprender mejor un género musical, principalmente si hablamos de música popular, hay que tener en cuenta, además de los aspectos técnicos, aspectos socioculturales, económicos, históricos y como esto afectó y fue asimiliado por la sociedad.

-¿Qué hace que una música pueda ser llamada música paraguaya?

–Básicamente yo considero música paraguaya a todo lo realizado dentro del territorio geográfico, independiente del género, puede ser cumbia, pop, polca paraguaya, zamba argentina, pero si se hizo dentro del territorio, además del género que representa, también es música producida en Paraguay, o sea música paraguaya.

-¿Hay un hilo conductor en el sonido, tema o métrica que une a la música de esta parte de América?

-No sé si es un hilo conductor, porque no quiero generalizar y dejar de lado la diversidad de nuestra región, pero sí creo que tenemos un punto en común que es la rítmica, en la mayor parte de Sudamérica podemos sentir en diferentes grados de intensidad la polirritmia de un compás de 2 tiempos contra otro de 3, esto puede ser comprendido de diferentes maneras si vamos a analizarlo, pero no es ese el punto. Para mí, el punto es que creo que en toda la región, gran parte de la música tiene esa característica por la influencia de la música europea, indígena y africana. En ciertos países esto ya se pudo comprobar, debido a estudios serios y profundos, pero en varios países como Paraguay todavía se quiere negar la influencia africana, ya que siempre fue invisibilizada la cultura africana, y la influencia de la cultura indígena sí es aceptada, pero todavía de manera muy estereotipada y preconceptuosa por decirlo de alguna manera.

Parece ser que la música tradicional paraguaya en particular perdió en algún momento su flujo creativo, y hoy no termina de acomodarse en el oído de los nuevos oyentes, o suena de añoranza o demasiado adelante ¿Qué pasó? ¿Hacia dónde va o debe ir esa nueva música paraguaya?

–En la primera carta abierta publicada en 1981 el maestro Óscar Nelson Safuán explica claramente eso, él decía que la música tradicional paraguaya estaba desamparada, ya que estaba sin base, sin época y sin ciclo. Safuán decía que no teníamos base porque no se tenía una formación musical sólida en Paraguay, los grandes maestros se fueron todos del país, no hubo continuidad luego de la formación realizada por los maestros italianos y sus discípulos como Flores y otros se tuvieron que ir. Por otro lado se estaba sin época porque en 1981 se estaba componiendo e interpretando una música que no correspondía a nuestro tiempo, no se le permitió a la música tradicional paraguaya nutrirse de manera positiva de otros géneros. Y, por último, decía que estábamos sin ciclo porque no se generó un movimiento musical que genere un nuevo proceso dentro de la música tradicional, así como sucedió con la generación de Flores.

Desde mi punto de vista, estos 3 puntos siguen vigentes en la actualidad, por darte un ejemplo, hoy día hay espacios de educación musical, conservatorios, universidades, pero son lugares donde la música tradicional paraguaya no es una prioridad.

En cuanto a la pregunta hacia dónde debe ir la música paraguaya, no sé hacia dónde debe ir y no soy yo quien debe decir hacia dónde debe ir. Te puedo hablar desde mi punto de vista como artista, mi búsqueda con la música tradicional paraguaya es poder expresarla desde la época que me toca vivir, colocando en ella todas las influencias de mis experiencias, mis estudios musicales y teniendo un gran respeto por las cosas positivas que vienen de la tradición y conocer lo más que pueda esa tradición.