- Por Adriana Bock
- Economista SuperArte
La inclusión financiera implica tanto oportunidades como desafíos para los distintos actores que conforman el mercado financiero. Desde el punto de vista de los consumidores creemos, que el principal desafío, y a la vez oportunidad, sigue siendo el acceso a una educación financiera integral, que proporcione herramientas y criterios de análisis para una toma de decisiones consciente que conduzca al logro de un bienestar sostenible.
En este sentido, creemos que proporcionar esta educación, tanto desde el sector público como desde el privado, es a largo plazo la mejor manera de proteger al consumidor y con él a todo el sistema. Sin dudas implica un esfuerzo, pero creemos que vale la pena realizarlo en beneficio del uso responsable de los servicios financieros, un mejor comportamiento de pago y capacidad de ahorro, así como un uso creciente de los diferentes productos. En definitiva, con la inclusión con educación se mantiene y refuerza la confianza entre proveedores y usuarios.
Una de las características en cuanto al manejo del dinero se refiere, es la tendencia a mirar solo lo inmediato sin pensar mucho en el futuro, debido a la falta de cultura de ahorro, cuya consecuencia puede ir desde la necesidad de recurrir a una deuda para hacer frente a cualquier situación además de aumentar la vulnerabilidad ante situaciones como la pérdida del empleo o fuente de ingreso.
Es considerado el principio básico de las finanzas sanas, ya que brinda una mayor seguridad y estabilidad en lo económico, reduce el estrés financiero, mejora la posibilidad de conquistar metas personales y reduce el riesgo de insolvencia.
- Proporcionar esta educación, tanto desde el sector público como desde el privado, es a largo plazo la mejor manera de proteger al consumidor y con él a todo el sistema.
Este hábito es casi nulo en la cultura paraguaya y es prioritario potenciarlo. Se aconseja destinar al ahorro como mínimo el 10% de los ingresos, por tres razones fundamentales: estar preparados ante cualquier emergencia e imprevisto; planificar y cumplir metas personales; y disfrutar de una buena calidad de vida en la etapa de la jubilación.
El porcentaje que destinemos al ahorro depende de la meta que nos tracemos y el tiempo que estemos dispuestos a esperar para lograrla. Es importante tener en cuenta que un buen fondo para imprevistos es equivalente al ingreso de tres meses, contar con este fondo debería ser el primer objetivo a lograr.
Muchas veces tenemos una mirada cortoplacista de la vida, es decir, que se tiende a mirar solo lo inmediato y en general, no se prevé las necesidades del futuro. Existe una fuerte cultura de consumo impulsivo y endeudamiento. No obstante, se está trabajando para poder instalar el ahorro como hábito natural de las personas en nuestro país, cuyo proceso se realiza en forma progresiva.
Se requiere de un cambio de criterios o de prioridades, puesto que para que el ahorro sea posible, es necesario adaptar los gastos y el estilo de vida, en función a este objetivo.

