El Dakar 2017 será recordado no solo como la primera edición que pisó suelo guaraní, o por los cambios bruscos que sufrieron los pilotos que pasaron del calor extremo a temperaturas bajo cero, sino además por hechos muy peculiares como la presencia de dos pilotos discapacitados.

Ellos son el francés Philippe Croizón, cuyas piernas y manos fueron amputadas tras sufrir una descarga eléctrica en 1994 cuando ajustaba la antena de su televisor; que no le impidió cruzar a nado el Canal de la Mancha en el 2010. Otro es el español Ysidre Esteves, a quien un accidente automovilístico en el 2007 lo dejó en silla de ruedas. El francés corre en un BMW y el español con una Mitsubishi.

A pesar de las interminables penurias de esta edición 2017, ambos vienen cerrando las diferentes etapas con soltura y buen manejo. ¿En qué lugar finalizarán? Eso es imposible de vaticinar, o si algún tramo de estos casi 9.000 kilómetros los dejarán a medio camino de hacer realidad sus sueños de alcanzar Buenos Aires.

Lo único concreto es que estos titanes del volante demuestran a propios y extraños que no existen impedimentos para hacer realidad los más grandes sueños.