• Por Jorge Zárate
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Apostados sobre Acceso Sur, la pareja no solo vende mosto, sino es atracción por la decorada Combi.[/caption]

Llama la atención, despierta la curiosidad y conquista con el simple secreto del sabor de lo que es propio, lo que está en la memoria colectiva: el mosto helado. "Piro`y" es el nombre del negocio ambulante de Alcides Segovia e Ingrid Muñoz, una pareja que a metros de la mítica 3 Bocas, en el Acceso Sur, sueñan con llevar el producto hasta el centro de Asunción. Una historia de sueños y concreciones, una postal de la venta en las calles. "Estamos hace 3 temporadas. Por suerte, la cosa va creciendo", dice ella filtrando la voz entre el ruido de camiones, colectivos, los mil vehículos por minuto que pasan en esa concurrida esquina.

"Fue idea de mi hermano, que también vende a la vuelta, en Villa Elisa, en un motocarro. El vio en Brasil que mezclaban el mosto, ellos le llaman "caldo de canha" con jugos frutales, piña, lima suti, naranja y así nos fue hablando. Lo que nos convenció fue que fuimos al interior y vimos cómo la gente seguía tomando el mosto en cantidades. Eso nos decidió y le metimos", cuenta entusiasmada.

Como los antiguos vendedores que empujaban carritos de madera, fueron a las fuentes a buscar la materia prima. "Conseguimos las cañas de azúcar en Guarambaré con un productor amigo y las procesamos aquí, en vivo y en directo, 100% natural", dice ya como un slogan. Un vaso a G. 2.000, medio litro a G. 4.000 y un litro a G. 7.500. La oferta es a buen precio y se nota en la reacción de los automovilistas, principales compradores, que extienden los billetes para el refresco.

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CREATIVIDAD Y ESFUERZO

"Estamos de lunes a sábado, de 8:00 hasta la tarde", dice Alcides. Oriundo de Pa'i Ñu, Ñemby, el joven de 33 años se dedicaba a la albañilería, a pintar paredes, a las changas, hasta que llegó el hermano con la idea.

Ingrid tiene fe. "Esperamos hacer los papeles y llevar la combi a la Costanera en Asunción para que la gente pruebe. Estoy segura de que va a funcionar porque el producto es muy bueno y hecho con mucho cariño", dice.

La pareja tiene tres hijas: Stefany (14), Tatiana (8) y Milagros (7). Son la fuerza que los empuja a desafiar al mal tiempo, al peligro de estar al borde de la acera de Acceso Sur, donde las normas del tránsito son para los que conducen a toda velocidad un espejismo a la distancia.

Llevan invertidos G. 16 millones, pero aseguran que el negocio rinde, que el ploteo de la combi dio resultado porque todo el mundo la ve colorida y que también es un gancho el hecho que Alcides haga en vivo la extracción del delicioso jugo.

"Sería bueno que haya más apoyo, créditos, que se ayude un poco más a la gente para trabajar", dice Segovia y vuelve al trapiche, a quitar el mosto, mientras su mujer se apura a alcanzar nuevos vasos a conductores ansiosos por probar la renovada y dulce delicia.

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