Por Esteban Aguirre

@panzolomeo

"Cuando un hombre se da cuenta de que su padre tal vez tenía razón, normalmente tiene un hijo que cree que está equivocado". Anónimo hijo/padre.

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Aún no me tocó que alguien me llame "papá" en el sentido legítimo de la palabra, ya experimenté los "che papá hacémena descuento loco", "dale papacho, ¡pasá la pelota chamigo!" o "papi, papi que chúrropa que sos" del asunto pero nunca el "¿que tal pa?, ¿cómo amaneciste?".

Esta semana una serie de eventos afortunados me tuvieron analizando la palabra "papá" y todo el mundo que gira alrededor de la misma. Fue un repentino cambio de óptica hacia esta raza de superhombres que para una persona en el mundo –en algún momento de sus vidas– son lo más grande que hay. El desafío aparentemente está en hacer que ese momento dure para siempre.

No me olvido de las madres y sus superpoderes, solo que hoy el foco está sobre la primera relación mano a mano que uno tiene con su primer socio, su viejo, el que te puede o no enseñar qué significa ser uno más de los perros, el que te puede entender cuando te mandas una metida de pata en 3D, el que sueña con tomar una primera cerveza contigo como cúspide de un trabajo de años hecho brindis. Ese tipo, tu viejo.

He visto a amigos pasar de ser absolutos desastres naturales a gerentes comerciales de renombradas empresas a base de "ayer le conocí a mi hija" y mucha garra.

La metamorfosis que ocurre en los seres humanos al pasar de solo ser a ser padres es algo que siempre me ha impresionado, en este momento justo se da que estoy viviendo esa particular edad en la que todos mis amigos están teniendo hijos como pororó y debo admitir estar fascinado por el cambio de actitud producido por esa tan mencionada experiencia de ver a tu hijo o hija por primera vez.

He visto a amigos pasar de ser absolutos desastres naturales a gerentes comerciales de renombradas empresas a base de "ayer le conocí a mi hija" y mucha garra. He visto parejas pasar de "Crónica de una muerte anunciada" a "La dama y el vagabundo" solo por ese pequeño momento en que ambos están sosteniendo a su recién nacido entre brazos. He visto la diferencia de querer y amar en esta última semana.

Qué lindo ese momento en el que uno entiende algo que siempre estuvo ahí para apreciar. Tardé años en darme cuenta que "papá" no es una palabra más del diccionario, sino una actitud con la cual se transita el mundo.

"El mejor legado de un padre a sus hijos es un poco de tiempo todos los días". L.B. Alberti.

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