Con Ramona Quebrando, un personaje que marcó su vida, Margarita Irún celebra su trayectoria. A 50 años de haberse iniciado en el teatro, la actriz y maestra, revisita las orillas del río de su memoria. En entrevista con

La Nación Digital

la artista (en primera persona) nos revela sus recuerdos, anhelos y expectativas.

Por Natalia Santos (nataliasantos@lanacion.com.py).

Los días 8, 9, 14, 15 y 16 de octubre, (los sábados a las 21:00 y los domingos a las 20:00), en el Centro Cultural Paraguayo Americano, Margarita Irún sube a escena para celebrar.

-¿Qué significan 50 años sobre las tablas?

-Medio siglo de vida, dedicada al Arte Teatral, se lo agradezco a Dios, por permitirme llegar a celebrarlo, y a mi madre, quien a través de sus ojos, aprendí a amar, esto que significaría mi opción de vida, la actuación, la docencia teatral, y el arte dramático. Es sin duda alguna, una pasión, que no sabe de olvidos.

-¿Cómo los viviste?

-Fueron años y años de entrega y dación absoluta, más de una vez, privándome de compartir con mi esposo, y mis hijas, pero al mismo tiempo, recibiendo siempre su amoroso apoyo. En ese sentido, los primeros años no fueron fáciles. Siempre he sostenido, que lograr respetar y admirar al otro en su actividad, es un logro victorioso, para los que estamos en esta bella tarea. Han sido largos años de compromiso, de exigencias, de postergaciones, de disciplina, y de rigurosidad, para que se cumpla, la más difícil tarea del actor, que es el de tener una cuidadosa postura ética comprometida, ante el teatro y la vida.

-¿Cuáles serían los hitos de tu carrera?

-Los hitos en mi Carrera, han sido indiscutiblemente los grandes textos clásicos. La mayoría de ellos he tenido el regalo de interpretar con Arlequín, al lado de mis amigos, en la escena y en la vida, José Luis Ardissone y María Elena Sachero. (He interpretado) obras de García Lorca, Shakespeare, Eurípides, Moliere, Durrenmatt, Chejov, Genet, y tantos otros, dentro del teatro moderno, contemporáneo y latinoamericano.

-¿Algo que te haya marcado?

-En mi carrera, igualmente, me vi marcada ostensiblemente como actriz, aparte de haber sido una experiencia, maravillosa y enriquecedora, (por el hecho de) haber formado parte, en el año 1987, del elenco del New York Shakespeare, en New York. (Estuve) con la obra en inglés, del dramaturgo venezolano, José Antonio Rial: "The Death of Garcia Lorca", bajo la dirección del fundador y director del Rajatabla de Caracas, Carlos Giménez.

Margarita en la piel de Quebranto

Félix Medina y Paola Irún en Ramona Quebranto. Foto: Gabriela Zuccolillo.[/caption]
Félix Medina y Paola Irún en Ramona Quebranto. Foto: Gabriela Zuccolillo.[/caption]

- Ramona Quebranto…

-Y merece un capítulo aparte. La primera versión teatral de Ramona Quebranto fue de Mario Halley Mora, sobre la novela de Margot Ayala de Michelagnoli. La dirección estuvo a cargo de Tito Chamorro, un personaje muy caro a mis afectos, y que me hizo amar aún más a nuestro idioma guarani, y el hermoso jopara, de uso urbano. Motivos más que válidos, para recordar mis años de trayectoria en esta ocasión.

-¿Cómo es la vivencia de volver a abordar a Ramona Quebranto?

-Mi sueño, era recordar mis años de carrera transcurridos, precisamente con Ramona Quebranto, una obra diferente, en el sentido de cómo encarar los personajes, un dramaturgo y director, que diera vida a esta Ramona, con la sola participación de mi hija y mi persona en la misma. Un desafío por demás difícil, para quien tomara la posta de Mario Halley Mora y de Tito Chamorro. Para el efecto, lo convoqué a un director joven, talentoso, transgresor y delirante, como Hugo Robles. Estaba segura que era el indicado para lograr mi propósito, y en quien deposite todas mis expectativas. Hoy puedo afirmar, sin ánimo a equivocarme, que ha ganado el desafío.

¿Esta vez compartís personaje y obra con Paola, tu hija?

-Aquel sueño que yo abrigaba, de estar solas, mi hija Paola y yo en escena, muy pronto, cambió su curso. En la vida de Ramona, existe un hombre que la marcó por siempre, que no podía estar ausente, y así fue, que dramatúrgicamente, Robles necesitó incorporar al Severino al universo de Ramona. Luego de un cuidadoso casting, hallamos a Severino, en el actor Félix Medina. Y sorpresivamente, ya verán que no es precisamente, que comparto el personaje de Ramona con Paola, pero esa es una incógnita, a ser develada.

-¿Qué dice ese texto en el 2016?

-La Ramona Quebranto de esta segunda versión encierra y conserva todo el mágico universo del personaje, sus amores y pasiones, su desbordante humor y su alegría, sus dolores y sus gritos de reclamos, sus libertades. Todo el valor y la fuerza, que caracterizan a las mujeres de nuestras orillas, madres y padres en la lucha y el cotidiano pasar, olvidadas y postergadas tantas y tantas veces, están en la visión del director Hugo Robles.

-¿En qué se diferencia esta nueva Ramona Quebranto?

- Esta versión se diferencia fundamentalmente de la anterior -que fuera interpretada con 7 actores- en que todo se centra esta vez en dos actrices y un actor, que llevan y sostienen, todo ese potente y rico caudal de emociones, que es Ramona Quebranto.

Margarita Irún, maestra

Margarita Irún, en distintos papeles y épocas. Fotos: Gentileza.[/caption]
Margarita Irún, en distintos papeles y épocas. Fotos: Gentileza.[/caption]

-¿Te retirarías alguna vez de los escenarios?

-Hago mías las palabras de una grande de la escena, Sarah Bernhardt: "Ojala me muera algún día en la Escena, que es mi campo de batalla".

-¿Cuál sería tu mensaje como maestra para la nueva generación de actores?

-Es realmente maravilloso ver hoy, en nuestros días, como los jóvenes, se acercan a las escuelas de teatro, para iniciarse en la carrera teatral. Eso es un logro subrayadamente importante. Pero de pronto, no se detienen a observar y observarse, en el delicado, exigente y riguroso compromiso que pretenden abrazar. Es menester ordenarse en muchas cosas. Es necesario ser un estudioso, un investigador respetuoso y criterioso, de cómo entran dentro de este difícil universo.

-¿Qué hace falta para subir a un escenario?

-Comprendo -como maestra, y como actriz- sus ganas y deseos, de subir al escenario, y que después de una o dos obras, (estén convencidos) de que ya son actores o actrices, con derecho a emitir críticas a la trayectoria de aquellos, que vienen cargando una gran mochila de experiencias. (Los llamo) a prepararse, a estudiar, a investigar, a entregarse, a postergarse, a cuidar las tremendas limitaciones de la voz y la dicción, fundamentales armas en esta bella tarea, y poder mañana subir al escenario, y hacer gala de una cuidada e interesante preparación.