Por Clari Arias

@clariarias

El comandante de las Fuerzas Militares (FFMM) es el general Luis Gonzaga Garcete. Después del presidente de la República es el hombre más poderoso de las Fuerzas Armadas de nuestro país.

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Garcete es un militar de bajo perfil, si lo comparáramos con otros jefes militares recientes, que descollaron con sus uniformes y con posterioridad a sus retiros en actividades cívicas.

Desde que asumió como número 2 de las FFAA siempre se mostró reacio a hablar con la prensa, que usualmente tiene que acorralarlo en algún acto público para obtener una declaración suya sobre los temas inherentes a su actividad profesional.

Hasta hace unos días el Gral. Garcete llevaba una vida tranquila, perturbada únicamente por los fracasos constantes de las Fuerzas de Tarea Conjunta (FTC) en su lucha contra el EPP.

Esa tranquilidad se quebró de la peor manera cuando el diario ABC publicó una investigación sobre su cónyuge, Lucía Duarte, quien estaría "planilleando" ni más ni menos que en la nomina de las oficinas de su propio marido.

El dinero que la mujer percibe sin trabajar es ínfimo –unos 3.500.000 guaraníes– en comparación con el tremendo daño que le hace al marido y a la institución, ya que ese dinero no le arreglará la vida en ningún sentido y sin embargo la lleva al escarnio público de ser tapa de un diario de tirada nacional, y estar en boca de todos como una vulgar planillera.

Por supuesto que la investigación periodística no se iba a quedar en la "anécdota" del sueldo, ya que la investigadora sabe que si una persona cobra un salario sin trabajar de manera tan impune, lo más probable es que también cometa otros abusos en nombre de esa impunidad.

Es así que ABC Color también publicó que funcionarios militares son utilizados por el matrimonio Garcete-Duarte para actividades variopintas, ¡desde sacar la basura de la casa hasta choferear a otros miembros de la familia!

Por supuesto que la investigación periodística no se iba a quedar en la "anécdota" del sueldo, ya que la investigadora sabe que si una persona cobra un salario sin trabajar de manera tan impune, lo más probable es que también cometa otros abusos en nombre de esa impunidad.

Los excesos del Gral. Gonzaga Garcete han puesto en una situación incómoda al propio comandante en Jefe, quien no tuvo más remedio que pedir informes a las FFMM para de alguna manera salir al paso de la investigación del diario ABC. Garcete era (me atrevo a usar el pasado) de absoluta confianza del presidente Cartes, pero no hay confianza que perdure cuando el subalterno aparece en la tapa de un periódico, indiciado de propiciar desmanes con el presupuesto público del que dispone casi de manera irrestricta.

Por debajo de Garcete, en la vida institucional de las Fuerzas Armadas hay oficiales muy descontentos con su liderazgo. Algunos consultados para este artículo lo han calificado de vulgar, autoritario y arrogante, dejando en claro que las publicaciones del matutino ABC son pequeñeces frente a cuestiones administrativas inherentes a la compra de armas y uniformes.

Sobre lo estrictamente militar, varios oficiales mencionaron que Garcete se aseguró de no dejar crecer a nadie bajo su sombra al mandar a retiro a todos los generales de la remesa del año 1982 (Garcete es de 1981). Al día de hoy ya no importa qué maniobras haya hecho el general Gonzaga Garcete para ganarse algunos años más en el cargo de comandante.

No tengo dudas de que el presidente Cartes no tolerará más sospechas y acusaciones sobre su subalterno, y lo relevará en breve.

Demás está decir que sobresalen muy buenos oficiales que bien podrían suceder a Garcete. Sin ser experto en el área castrense, al consultar a una decena de militares de distintos rangos han surgido con claridad los nombres de dos generales: Óscar Luis González y Tolentino Nicolás Capdevila, ambos de la remesa del año 1983.

El primero es considerado sucesor natural en el mando, poseyendo una intachable foja de servicio al igual que el segundo mencionado, cuyo único "pecado" es que pertenece al arma de la Intendencia, de donde no es usual que salgan comandantes del Ejército.

Otros generales de la promoción 1983 como Piris y Duarte (ambos de la Fuerza Aérea) también fueron mencionados en los trascendidos, pero más allá de los dimes y diretes, será vital para el Paraguay que el comandante en Jefe elija a un general leal, obediente y, por sobre todo, respetuoso de este proceso democrático pos-Stroessner.

Porque al final de cuentas, de lo que queremos estar seguros todos los paraguayos es que nunca más habrá un "cháke" de algún militar que nos desvele por noches enteras.

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