Por: Emmanuel Báez Rodríguez

@mrtenno

"La vida de padres puede ser una vida a cuotas", fue algo que nos dijimos hace unos días con mi novia y luego nos reímos fuerte porque para nosotros eso tiene un significado especial. Cuando las cosas puedan parecer malas, es muy importante tratar de mantener una sonrisa, o al menos encontrarles el lado alegre a las vicisitudes. En ese momento estábamos hablando de algunas cuentas pendientes, pero luego nos percatamos de que la vida de padres es realmente una vida a cuotas.

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Dormir más de seis horas de corrido puede llegar a ser una hazaña histórica que solamente se da unas dos veces al mes, y en días de frío como los que nos tocan, es imposible pegar el ojo tranquilamente sin levantarse al menos dos o tres veces durante la madrugada para asegurarse de que las niñas estén bien tapadas, lo cual jamás ocurre cuando se trata de una de cinco años y otra de poco más de uno.

Otra cosa que hacemos a cuotas es desayunar, almorzar, merendar y cenar. Siempre hay un grito de auxilio o un ruido que parece una cabeza golpeando la puerta, o en el peor de los casos, algún jarrón de vidrio que se rompió a pesar de que había sido colocado en lo alto para evitar accidentes. Ni hablemos del café que nos servimos hirviendo pero que para cuando lo terminamos de tomar parece un cubo de hielo, o esa taza de té que está en el mismo lugar desde las diez de la mañana.

Cuando conocí a mi novia, y ella ya tenía una hija, me enseñó que la única hora para bañarse es a la noche, antes de dormir, porque es el único momento en el que uno puede estar diez minutos bajo la ducha sin perder la cordura tratando de mantener el oído fino ante cualquier ruido extraño. En ese momento me parecía absurdo, pero ahora no recuerdo cuándo fue la última vez que entré a bañarme antes de las nueve de la noche pudiendo simplemente cerrar los ojos bajo el agua caliente.

Así es que una vida de padres puede ser una vida a cuotas, aunque hay algo que es constante y tiene un crédito que nunca se acaba, y es el amor que los hijos pueden generar en uno, algo que se convierte en un préstamo a largo plazo, esperando que sea suficiente para cubrir todas sus inversiones emocionales. No importa qué tanto hayan cambiado nuestras vidas, son parte de nosotros ahora, y esta es una empresa destinada al éxito si logramos mantener siempre el espíritu optimista.

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