Raúl del Castillo es otro sacerdote argentino que enfrentó una denuncia por supuesto abuso sexual contra un menor y que, al igual queCarlos Ibáñez Morino, se refugió en Paraguay. Actualmente, existe una causa abierta contra la Congregación Salesiana por haber ocultado información a la supuesta víctima del cura del Castillo. El sacerdote estuvo al frente del programa de "Don Bosco Róga". Desde la Iglesia, aseguraron que si bien se enteraron por noticias de la denuncia, nunca tuvieron un informe oficial contra el clérigo.

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La causa contra del Castillo se inició en el 2008, con una denuncia que saltó ante la sede canónica y posteriormente ante la fiscalía de Mendoza, Argentina, por parte de un joven que aseguró haber sido abusado por el sacerdote cuando tenía 14 años.

Según los antecedentes del caso, en1998, el cura del Castillo era el director del colegio salesiano Don Bosco, ubicado en la zona céntrica de Mendoza, sobre la calle Córdoba. En ese entonces, el denunciante "Tomás" (nombre ficticio para resguardar la verdadera identidad del joven) era alumno del colegio y tuvo una "relación amorosa" con el padre del Castillo por varios meses.

Así señala la denuncia que hizo Tomás, diez años después, ante las autoridades del Ministerio Público argentino. El caso fue publicado por el Diario Uno de Mendoza y rápidamente generó una serie de reacciones en una comunidad que ya tenía muy golpeada la imagen de la Iglesia Católica por un par de casos de abusos que se habían denunciado antes.

Para tener versiones más certeras del caso y atendiendo que actualmente el padre del Castillo está en nuestro país dirigiendo programas en los que trabaja con jóvenes, el equipo de La Nación Investiga llegó hasta la ciudad del vino, Mendoza, para recoger testimonios de las personas que estuvieron en conocimiento de la causa.

Carlos Lombardi es abogado especializado en derecho canónico y recibió al equipo de La Nación para hablar sobre el caso de Raúl del Castillo. Lombardi es el actual representante legal de"Tomás", el joven que denunció el supuesto abuso cometido por el sacerdote argentino denunciado .

"Raúl del Castillo es un sacerdote de la Orden Salesiana que fue denunciado oportunamente ante la justicia y ante la sede canónica en la ciudad de Córdoba. El de la sede penal se archivó, no por ser inocente este señor. No se demostró ni su inocencia ni su culpabilidad, sino porque este joven, como todo abusado, no tuvo elementos necesarios para demostrar eso, por ello la fiscalía lo archivó. En sede canónica se llevó a cabo la investigación, pero de esta pesquisa el joven denunciante nunca tuvo participación procesal, porque las normas propias de la Iglesia lo impiden", empezó explicando Lombardi.

EL CONCORDATO, EL “PARAGUAS” PARA LA IGLESIA

Lombardi explicó que la Iglesia en Argentina se resguarda en un acuerdo que tiene con el Estado para evitar que la justicia pueda intervenir antes que "las investigaciones" se hagan en sede canónica. Se trata del Concordato, un acuerdo internacional firmado en 1966 entre la Argentina y la Iglesia para restringir al Estado involucrarse en los asuntos eclesiásticos.

"Es un privilegio, porque pueden suceder todos estos casos dentro de la Iglesia, pero con efectos civiles, y aún así, el Estado no se entromete. Es un paraguas protector, donde el principal efecto es la impunidad, y con el caso de los abusos sexuales, mucho más", sentenció.

El abogado viene trabajando desde hace unos años en esta ciudad sobre denuncias que se hacen contra sacerdotes de la Iglesia Católica local por abusos sexuales, en la mayoría de los casos, contra menores. En ese sentido, en una de las causas, Lombardi logró, a través de una demanda en el ámbito civil, que el Arzobispado de Mendoza pague en concepto de resarcimiento unos 30 mil pesos (unos G.10 millones al cambio actual) a un joven que había denunciado a la Iglesia por daños y perjuicios.

El denunciante –que permitió ser identificado en este caso– es Iván González y alegó en su denuncia ante la justicia que había sido abusado entre 1998 y el 2001 –coinciden los tiempos de la denuncia contra del Castillo–por un cura de nombre Luis Morello, en una parroquia ubicada en San Martín, también de Mendoza.

La acción judicial que entabló González contra el Arzobispado de Mendoza, con el asesoramiento de Lombardi, obedeció a que el denunciante nunca tuvo acceso al proceso judicial, ni mucho menos al "sumario" que inició el Arzobispado contra el cura denunciado. En ningún momento, la Iglesia le informó sobre el proceso o sumario que iniciaron en contra del sacerdote Morello.

JUICIO EN PROCESO

Actualmente, Lombardi lleva contra la Orden Salesiana, por el caso de "Tomás", que involucra a del Castillo, un proceso judicial similar al que entabló contra el Arzobispado de Mendoza, ya que aseguró que, en este caso, "Tomás", al igual que González, nunca tuvo acceso a la carpeta investigativa que iniciaron contra del Castillo para determinar su responsabilidad ante la denuncia.

Lombardi señaló que la negación a la víctima de acceder a la carpeta investigativa es una práctica que tiene la Iglesia, casi como "un sistema", y que en prácticamente todos los casos que tienen por denuncia contra sacerdotes se da la misma situación.

En el caso de "Tomás", la cuestión tiene algunas aristas muy llamativas según Lombardi, ya que la Fiscalía se basó en tres elementos: El perfil del denunciante (de acuerdo a los exámenes sicológicos, realizados por profesionales de la propia Iglesia, presentaba características de ser "manipulador"), la falta de pruebas contra el sacerdote y sobre todo el tiempo transcurrido, ya que la denuncia se realizó 10 años después de ocurridos los hechos, a decir del denunciante.

Sin embargo, para el abogado hay un elemento clave en el proceso, que demuestra cierta parcialidad de la fiscalía mendocina al hacer estos estudios, ya que en ningún momento se hizo un perfil sicológico del denunciado, ni se lo llamó a declarar, o si se hizo, ya no había forma de tener su versión, ya que cuando saltó el escándalo, Raúl del Castillo ya estaba en Paraguay.

Lombardi forma parte, además, del equipo jurídico de la organización Red de Supervivientes de Abusos Eclesiásticos (SNAP por sus siglas en inglés) de la Argentina, donde se centralizan la mayoría de las denuncias en contra de sacerdotes o de personas vinculadas con la Iglesia.

En el 2014, la SNAP hizo su congreso mundial en los Estados Unidos y presentó una docena de casos de abusos sexuales por parte de sacerdotes, que siguen impunes en varias partes del mundo. Incluso, varias de estas denuncias posteriormente llegaron a la Santa Sede. Entre ellas, se menciona la que afecta a del Castillo.

DESAPARECIDO

La versión de que nadie sabía donde estaba del Castillo, que dijo Lombardi, coincide con lo expuesto por José Luis Verderico, hoy jefe de Noticias del Diario Uno de Mendoza. "Cuando se hizo la denuncia, del Castillo era el director del Colegio Don Bosco, uno de los más tradicionales e importantes que tenemos aquí en Mendoza. Cuando lo quisimos buscar para tener su versión, nadie nos dijo dónde estaba. Extraoficialmente, nos dijeron que fue trasladado a Paraguay, pero oficialmente, ni el colegio ni la Iglesia dijeron nada sobre su paradero", señaló Verderico.

El periodista relató que el caso causó una conmoción en la comunidad, pero que desde la Iglesia callaron. "La comunidad salesiana nunca se expresó sobre el caso. Antes de la publicación dijo que lo manejarían a través de sus abogados, ya que no tenían información. Ya con la publicación hecha, los salesianos sacaron un comunicado en el que decían que no tenían ninguna versión para dar y que estaba todo en manos de sus abogados. Es decir, la comunidad salesiana no defendía, pero tampoco aceptaba que un miembro de su comunidad estaba con esta denuncia", recordó Verderico.

NUNCA TUVIERON ALGO OFICIAL

Néstor Alejandro Ledesma, padre inspector de los salesianos, habló con La Nación Investiga sobre la situación de Raúl del Castillo. Refirió que el sacerdote argentino llegó a Paraguay probablemente en el 2007 y aseguró que habían escuchado, tiempo después, algo sobre alguna supuesta denuncia en su contra, pero que, oficialmente, jamás recibieron alguna notificación al respecto.

De hecho, la llegada de del Castillo a nuestro país se dio de la mano de otro cura mendocino, de nombre Walter Jara, quien llegó para ser inspector salesiano en esa misma época. El padre Ledesma ocupa dicho cargo recién desde el 2012, por lo que cuando él asumió, del Castillo ya estaba en la comunidad salesiana.

"Él vino temporalmente. Se ha sentido bien con nosotros, con el trabajo que está haciendo. Actualmente, es el encargado de nuestro seminario para la formación de la espiritualidad. Anteriormente estuvo en la casa provincial como secretario inspectorial, como tres años, más o menos. Después de eso, por su experiencia con niños en situación de riesgo, desde el 2010 hasta el 2015 estuvo trabajando en Don Bosco Róga", refirió.

Seguidamente, aseguró que oficialmente, desde Mendoza, nunca tuvieron una comunicación sobre alguna denuncia penal o civil contra del Castillo. No obstante, por sus declaraciones, el padre Ledesma demostró que algo sabía.

"Estamos muy tranquilos por lo que respecta a la vida del padre, que aquí ha sido ejemplar. Por noticias simplemente nos enteramos de que habría una denuncia en su contra. Pero esa causa, creo que ya estaba cerrada, después parece que, por otros caminos o por otras insistencias, no sé si la misma persona abrió otra causa", reveló.

SIN DAR DECLARACIONES

La Nación Investiga también abordó al padre Raúl del Castillo, quien desde un primer momento se negó a hablar oficialmente ante cámaras, ni dar su versión, ya que según explicó nunca tuvo una versión oficial sobre la supuesta denuncia y que todo lo que había escuchado fue a nivel de "chismes". No obstante,alcanzó a decir que es inocente de cualquier tipo de denuncias y dijo que iba a averiguar sobre la situación con la Congregación, para después dar su descargo, teniendo ya una versión oficial sobre la denuncia en su contra.