Por carina.gomez@greatplacetowork.com
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Si bien hace ya mucho tiempo que se habla de liderazgo, creemos que este es un momento crucial en lo que al rol del líder se refiere. Todas las investigaciones que envuelven a las personas y los lugares de trabajo, muestran que todos los empleados buscan mucho más de sus empleos. Todos, no solo los millennials.
Sin importar la edad o la formación, los trabajadores se están cuestionando el sentido del trabajo en sus vidas, el propósito, están buscando mayor conexión con su tareas y con sus empresas, y están con ganas de dar más de sí mismos en lo que hacen.
Por eso, en todos los libros de gerenciamiento, en las conferencias y foros de negocio y en las innumerables publicaciones sobre liderazgo, aparece una fuerte evidencia de que las empresas ya no son principalmente los productos o servicios que ofrecen, sino mucho más una cultura, una manera de hacer las cosas.
Y esta cultura debe ser para todos, desde los ejecutivos del primer nivel pasando por todos los cargos de la organización. Y para todas las organizaciones, independiente de su tamaño o rubro de acción. Todos los empleados quieren sentir que su lugar de trabajo es grandioso.
Las personas que han experimentado trabajar en un excelente lugar, saben lo fuerte que es estar en una empresa donde pueden ser ellos mismos y son escuchados permanentemente. Donde se invierte en las personas y sus líderes confían y generan confianza con acciones concretas que muestran cuánto le preocupan sus colaboradores. Este es el liderazgo en un gran lugar de trabajo.
Este nuevo líder (que ya no es nuevo en realidad), está dedicado a que todos sus colaboradores vivan un excelente ambiente todos los días, porque sabe que esta es la mejor manera de liderar. Cuando nos preocupamos por las personas nuestra vida es mejor y nosotros nos convertimos en mejores personas. Además, cuando el ambiente es propicio, podemos ocuparnos del negocio y enfocarnos en los resultados.
La dinámica jefe – empleado es diferente. No es la gente la que trabaja para que el líder llegue a su meta, sino que es el jefe quien está a disposición de la gente para que el equipo logre sus objetivos. Un jefe es una persona al servicio de su equipo. Cuando un líder experimenta esto, se da cuenta que es la mejor manera de alcanzar resultados. Además, una cultura de confianza permite que aparezca la creatividad y todo el equipo comienza a tener grandes ideas para mejorar el trabajo participando en todo con entusiasmo, porque sabe que será ampliamente apoyado.
Los colaboradores se sienten empoderados y toman los desafíos, seguros y deseosos de entregar sus talentos y hacer su trabajo, disfrutando del aprendizaje permanente. ¿Te gustaría tener un empleado así?
En la otra cara de la moneda, tenemos a los empleados que nunca han experimentado un gran lugar de trabajo. No saben lo que esto significa y desde estos antecedentes, son personas que difícilmente estarán dispuestas a entregar lo mejor de sí mismas. Al contrario, entregan lo mínimo posible solo para conservar sus puestos, y participan y se involucran lo menos que pueden, mostrando una fuerte resistencia al cambio, ninguna inspiración o creatividad.
Su trabajo es "simplemente un empleo", y solo significa un salario. No le encuentran un sentido mayor a lo que hacen y les cuesta vincularse con sus compañeros. Generalmente estas personas se van de las empresas, pero es peor que se queden, porque pueden contagiar su apatía fácilmente.
Las personas que aprenden a disfrutar de su trabajo, hacen la diferencia. Mejoran sus vidas, cuidan de sus familias, construyen redes positivas a su alrededor que impactan en su comunidad y en la sociedad en general.
Creemos que esto es lo que todos los empleados merecen y que los líderes tienen la habilidad de generar. Pero no se logra haciendo lo mismo de siempre, sino yendo más allá.
Si estás en un puesto de liderazgo, no importa en qué nivel de tu organización, y estás buscando ser ese jefe que no se olvida, que inspira e impacta positivamente en la vida de sus colaboradores, es importante desafiarte constantemente.
Repensar tu rol en la construcción de un gran lugar de trabajo, ya que una cultura de confianza genera un impacto poderoso en las personas que tienen la oportunidad de vivirla. Una vez que estés convencido de tomar este desafío te animo a preguntarte si estás dispuesto a vivir al servicio, en permanente aprendizaje, para convertirte en el líder que necesita tu equipo, tu empresa y tu comunidad.
Si la respuesta es SÍ, adelante. No es una tarea fácil ni se logra de un día para otro. Requiere estar atento y escuchar lo que tu colaborador dice, y principalmente lo que no dice. Ocuparte de su bienestar, de su crecimiento, de su futuro como profesional y como persona. Abrir espacios de camaradería y disfrute, sin perder de vista el logro de resultados.
¿Suena demasiado grande? Puede ser, pero el proceso es gradual y requiere ir conquistando poco a poco territorios basados en la confianza. Lo que es seguro es que este estilo de liderazgo es el único capaz de producir un impacto verdadero en uno mismo y en otros.

