En estos tiempos en que la inmediatez pareciera que gana terreno en todo, en el tema del amor en pareja se debe construir día a día. Aquí algunos claves propuestos por el coach internacional Jorge Méndez.

Por Yvelice Villalba. Fotos. Gentileza.

1-Conocerse: Tener en cuenta aquella canción ochentera de Banana Pueyrredón: "Conociéndote, mi vida halló una razón, y yo aprendí a ver el sol, que nació cuando te vi. Descubrí un mundo mejor, conociéndote a vos".

Hombres y mujeres poseemos las misma cantidad de neuronas, cien mil millones, pero estructuradas de forma diferente en nuestro sistema nervioso central. A eso, hay que sumarle los mandatos sociales fenotípicos que son aquellas conversaciones que se han heredado de generación en generación: "Hay que ser señorita", "sos el hombre de la casa", etc. Y por último entender que son dos seres extraños, y que siempre lo serán. No han compartido en la mayoría de los casos, historias comunes familiares, no tienen ni tendrán la misma sangre y no han vivido las buenas y malas experiencias del otro antes de estar en pareja.

Entonces es fundamental hacerse tiempo para conocerse, vivir la luna de miel antes de casarse, contarse las miserias de sus pasados sin culpa ni vergüenza, y por sobre todo establecer reglas de juego comunes que servirán para la convivencia futura.

2- Comunicarse: Se precisa establecer canales de comunicaciones comunes que solo sirven a la pareja. No son los que usan los padres, suegros, hermanos ni amigos. Son los propios de la díada que irá descubriendo y formándose de a dos. Si bien hay que considerar que en la cama se acuestan al menos seis; la pareja, los padres de uno y del otro, en la realidad todo se resume a dos. Respetar ese tratado será fundamental, incluso ante la venida de los futuros hijos. Considerar a los familiares, escucharlos y pedirles consejos, no significa hacer sus vidas. Cada adulto en libre albedrío y con criterio formado toma el riesgo de entregar en forma metafórica su cuerpo y su corazón a otro, que en la realidad es solo un préstamo. El romanticismo confunde y a veces hace sufrir. Por eso es fundamental el equilibro entre lo femenino y lo masculino.

3- Entender lo femenino y lo masculino: Todos nacimos de un hombre y de una mujer. Nos agrade o no alguno de ellos, tenemos una parte de papá y otra de mamá. Ellos nos hicieron nacer. En la mayoría de los casos, la fémina desarrolla su biología y raciocinio desde lo femenino y el hombre desde lo masculino. Pero eso no quita que ambos vivan en nuestro pensamiento y espíritu. Entender el juego del ying y el yang antropológico y sicológico será clave para la convivencia con otro. Incluso para parejas del mismo sexo, encontrarse desde sus dos opuestos, aportará a una relación más duradera. En términos prácticos, mirar con los ojos de la mujer en el caso del hombre y sentir con el corazón del hombre en el caso de la mujer, en términos coloquiales, ayudará a este contrato de pares a jugar el juego desde el amor y la paz.

4-La tecnología: Es un gran estorbo cuando de comunicación de a dos se trata. Imagínate el cambio que hubo en los últimos 20 años. El hombre tenía que avanzar en la búsqueda de su conquista con seguridad y garbo, luego sus agallas se extendían a la comunicación telefónica a la casa de la susodicha, donde en infinidad de ocasiones respondía al auricular el padre de la chica, allí había que tragar saliva y continuar con su estrategia y más tarde enfrentar los conflictos naturales de una relación, así como las declaraciones amorosas frente a su pareja elegida, contemplando su rostro y su corporalidad. Desde la mujer también existía un debido decoro por el candidato, así que ante cualquier dificultad ella lo citaba para hablarle "de frente", incluso era deshonesto no hacerlo. Hoy, este abuso tecnológico provoca rupturas por mensajería instantánea, rencores y resentimientos escritos en el muro o envíos de videos masivos para participar a todos del quiebre que solo le corresponde a dos.

5- Vivir de a dos: La primera es jugar el juego de la pareja con reglas claras desde el inicio, pedir lo que se quiere y aclarar lo que no, ambos requerirán hacerse estas declaraciones. En segundo lugar, tener siempre a mano la distinción entre lo íntimo y lo secreto. Hay información íntima que puede ser compartida en la pareja, un ejemplo es cuando uno de ellos va al baño, el otro sabe que está haciendo algo íntimo, no necesita verlo, pero se puede compartir la información. Sin embargo, lo secreto es secreto, es de cada uno, no se comparte, es algo propio que blinda la identidad individual. Si se compartiera un secreto, esa persona quedaría vulnerable frente al otro. Un ejemplo de secreto por ejemplo es la masturbación. Algo que una persona hace sola y no requiere informarle al otro de eso. En tercer lugar: Seducir como el primer día. No literal pero sí conscientemente. Vivir y no sobrevivir al amor sería el refrán. Cada día es una oportunidad para acariciar el asombro en la pareja. Y es responsabilidad, obviamente de ambos. Por último, la sexualidad. Una vida en pareja sexualmente activa es entre un 60% y un 70% más sana, según estudios. Eso quiere decir, deleitarse sin tabúes, dándose permiso a todo lo que la pareja acuerda.

FUENTE: VIDA +FAMILIA (Suplemento de los sábados del diario La Nación).