Tras su arribo al Paraguay, la vedette Moria Casán ayer detenida y esposada por la División de Investigación de Delitos de la Policía Nacional. La diva argentina llegó en un vuelo privado con sus abogados y asesores con el objetivo de ponerse a disposición de la justicia paraguaya

"Vengo a ponerme a la orden de la ley", expresó la artista y empresaria argentina durante una rueda de prensa ofrecida a los periodistas en el departamento de Delitos.

"Vengo a ponerme a disposición de la justicia. Estaba en mis planes venir, pero las circunstancias no se daban", destacó la diva.

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"Las partes decidieron que no existe ningún perjuicio patrimonial y entonces corresponde extinguir la acción penal. En ese caso, puede irse a su casa mañana mismo", comentó su consejero en leyes, Hugo López.

Luego de algunos arreglos amistosos a los que llegó con el empresario Armando Benítez, Moria Casán se presentará en la audiencia ante la jueza Dina Marchuk para ver la posibilidad de rever su situación que tiene pendiente con la justicia paraguaya. La audiencia está fijada para las 9:30 de la mañana de hoy en el juzgado de Luque, según explicó el abogado de Casán.

TOALLA

Como una manera de proteger su imagen y que no se la viera con las esposas en las muñecas, Moria Casán recurrió a una gran toalla blanca con la que cubrió en todo momento sus manos. En la mañana de ayer, apenas bajó de su vuelo privado, fue esposada y llevada en la División de Investigación de Delitos, donde estuvo recluida y habló con la prensa acerca de su situación y su intención de arreglar el problema que tiene con la justicia paraguaya.

En el transcurso de la mañana, mientras permanecía en la dependencia policial, la mujer se descompensó y fue llevada de urgencia hasta el Hospital Rigoberto Caballero para ser inspeccionada. Pasado el mediodía, fue dada de alta en vista de que se encontraba en buen estado de salud, según manifestó su abogado, Hugo López.

Moria Casán afronta una orden de captura internacional por el caso de la desaparición de un juego de gargantilla, aros con zafiros y brillantes, valuadas en 80.000 dólares y que fueron prestadas de Armando Benítez para un espectáculo que había presentado en el año 2012, en la Conmebol.

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