Por Antonio López - antoniolopez@lanacion.com.py

Varios hechos de corrupción que se vienen conociendo en los últimos tiempos y que involucran a importantes dirigentes del fútbol mundial no hacen mas que corroborar que el más popular de los deportes está entrando en una peligrosa picada. Sobre la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), las sospechas que apuntan a sus dirigentes han ido en aumento en estos últimos meses, e incluso, el caso ya llegó a tocar a nombres de nuestro país.

Hoy el paraguayo Juan Ángel Napout, presidente de la Confederación Sudamericana de Fútbol, más conocida como Conmebol, está detenido en Suiza y sospechado de haber recibido importantes coimas en el marco de la comercialización de los derechos de diversos torneos y partidos de fútbol de Sudamérica, incluyendo la Copa Libertadores, la Copa América y varios partidos amistosos. Es decir, el Paraguay no está ajeno a estos casos y, lamentablemente, la mirada internacional también apunta hacia estos lares.

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Pero alejándonos un poco del ámbito internacional para entrar más específicamente en lo que se refiere al fútbol local, este tampoco escapa a la oleada de denuncias de corrupción que hacen que este popular deporte sea observado con recelo por los aficionados que aman el fútbol.

Las fuertes acusaciones entre los dirigentes a lo largo de los torneos que se juegan durante el año fueron una constante en este 2015. Y no se puede decir que tal o cual club está fuera de las sospechas, porque es tan culpable quien pretende sobornar para obtener un beneficio como el que se deja sobornar, creando de esa forma un círculo vicioso en el que caen todos, sin excepción alguna.

El fútbol doméstico hoy por hoy no está a la altura de otras importantes ligas sudamericanas, eso no se puede negar, pero si a eso se le suma que se vive en un ambiente generalizado de sospechas, el futuro no es alentador.

El ejemplo más claro fue lo ocurrido en las últimas semanas, donde se definía el torneo Clausura. Hubo hechos que quizás no eran o nunca fueron extradeportivos que permitieron que la definición se tuviera que dar en un partido extra entre los tradicionales rivales Cerro Porteño y Olimpia. Sin embargo, las sospechas cayeron sobre los dirigentes de ambas instituciones, sobre autoridades de la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF), y lo que debía ser nada más que un encuentro deportivo, pasó a ser un mar turbio donde fueron muy pocos, por no decir nadie, los que se salvaron.

"Es cierto, hoy en día el fútbol mueve mucho dinero, hay muchos intereses en juego, eso no se puede dudar, que puede mover el piso a cualquiera, pero es en esos momentos complicados donde debe primar sobre todo la cordura de quienes están a la cabeza de este deporte."

Y esas sospechas, en la mayoría de los casos infundadas, no solo generaron confusión, sino que crearon un ambiente tenso entre los aficionados, lo que en definitiva hace que cualquier espectáculo deportivo corra peligro. Pero claro, mucho tiene que ver el fanatismo con que actúan los dirigentes deportivos, llevando sus sospechas hasta límites que muchas veces rayan con lo irracional, y si la cuestión parte desde ellos mismos, es difícil que el aficionado común pueda sustraerse de ese ambiente hostil.

Es cierto, hoy en día el fútbol mueve mucho dinero, hay muchos intereses en juego, eso no se puede dudar, que puede mover el piso a cualquiera, pero es en esos momentos complicados donde debe primar sobre todo la cordura de quienes están a la cabeza de este deporte.

Por este año ya no habrá mas jornadas futbolísticas, por lo que estos casi dos meses de "vacaciones" deberán servir para enfriar un ambiente que terminó muy tenso, y sobre todo para que los dirigentes puedan recapacitar definitivamente que mas allá del dinero que se mueve, el fútbol no es más que un deporte que apasiona a miles de personas que solo buscan un momento de diversión cada fin de semana.

Si se sigue "calentando el ambiente" antes de cada jornada, el más popular de los deportes seguirá yendo en picada hasta quedar definitivamente en el pozo. Hay que evitar el certificado de defunción de "la pasión de multitudes". Y sí, la cuestión es así de simple (o complicada)

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