"Que se vayan todos, que no quede ni uno solo", gritaba la hinchada de Olimpia, molesta, tras el partido ante el Deportivo Santaní, que forzó una finalísima con el rival de siempre. El presidente franjeado, Marco Trovato, está dispuesto a que este eufórico cántico del momento se cumpla, si vuelve a recibir amenazas y amedrentamientos similares a los del sábado pasado luego del partido (donde incluso sufrieron su hija de 6 años y su esposa).
"Vuelve a ocurrir una falta de respeto contra nosotros y nos vamos del club, no vamos a tolerar más. Así como vinimos, nos iremos, no hay ningún problema", declaró tajantemente el mandamás olimpista la 106.9 FM, lanzando un ultimátum a los "fanáticos que vienen solo en este tipo de partidos, después desaparecen. Son delincuentes".
Añadió que entiende la frustración de la gente debido a las dos grandes chances perdidas por el equipo decano para gritar campeón, pero que la manera en que actuaron algunos no es la correcta.
"Agarramos un club fundido en deudas y hacemos hasta lo imposible para levantarnos. Esa gente que agrede no le dedica ni un minuto de trabajo al club", descargó.
ESTÁN EN OLIMPIA
El ultimátum también fue para los jugadores. "Estoy decepcionado de algunos futbolistas, no merecen estar en Olimpia. Tienen un partido más para demostrar si verdaderamente están hechos para formar parte de esta institución y reivindicarse con la gente. Hacemos lo posible para estar al día, no podemos perder dos oportunidades de ser campeones", expresó.

