"La gente de la villa lo siente como propio. Se adueñaron del Papa. Es un obispo que recorrió todas las villas, que no toca de oído sino conoce el dolor, conoce las luchas, conoce la alegría. En cuanto salió elegido Papa esto fue una fiesta y los comentarios eran: el Papa comió mi chipa, el que yo preparé, el Papa tomó mi mate, el Papa me confirmó, me bautizó.

Dejó sus huellas en las villas de Buenos Aires", tal el relato del sacerdote Nicolás Angeletti, que trabaja en la Villa 1-11-14. Esto es parte de lo que la periodista italiana (corresponsal del diario La Nación de Buenos Aires), Elisabetta Piqué, cuenta en su libro "Francisco: vida y revolución".

La mencionada villa que hace poco fue noticia, por el acribillamiento de cuatro paraguayos a manos de narcotraficantes, fue uno de los sitios, donde el entonces cardenal Jorge Bergoglio, llevaba adelante tu tarea apostólica. El libro nombrado más arriba relata gran parte de las vivencias del hoy Sumo Pontífice, en la zona, y un acercamiento casi familiar con miles de paraguayos que residen en ese rincón porteño.

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Otra parte del libro señala que "cuando venía acá (el cardenal Bergoglio), recorría pasillo por pasillo, la gente ponía altarcito en la entrada de las casas y él los bendecía. Saludaba a todos", recuerda la paraguaya María Álvarez (45), quien reside en la Villa 21, zona de Barracas, un populoso barrio al sur de la ciudad de Buenos Aires.

Y saliendo un tanto del libro de Piqué, se debe remarcar al amor que el papa Francisco (cardenal Jorge Bergoglio) tiene hacia el Paraguay.

Y en este punto no se puede olvidar sus expresiones sobre la mujer paraguaya: ""Y ustedes saben que en toda América, la mujer paraguaya es la mujer más gloriosa , y no porque haya estudiado más que otras, porque esa mujer, la mujer del Paraguay supo asumir un país derrotado por la injusticia y los intereses internacionales".

Retornando al libro, la escritora sacó a luz el relato de dos mujeres mayores de la Villa 21, que pintaron al cardenal Bergoglio, como un ser humano que destila humildad. "Bergoglio venía para las fiestas patronales, un 9 de julio vino para fiesta de la Virgen de Itati, estábamos preparando el típico locro en la cocina de la parrilla, y él entró acompañado por el párroco, que nos lo presentó. Primero bendijo la olla, después nuestras manos diciendo bendigo estas manos que cocinaron el locro que vamos a compartir", señalaron.

Y Jorge Bergoglio desde siempre tuvo una fuerte hermandad con el Paraguay. En el libro no deja de mencionar que cada año, cada 8 de diciembre, era Bergoglio quien presidía la misa en honor a la Virgen de Caacupé. "Había 3 mil personas en representación de toda la Villa 21; paraguayos, bolivianos, peruanos y gente del interior del país", narra el padre Pedro Velazco Suárez, del Opus Dei, quien trabaja en el mencionado barrio, sobre la última vez que el hoy Papa presidió al Eucaristía.

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