Paulo César López

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Fotos: Roberto Zarza

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Un equipo de La Nación/Nación Media visitó el Instituto Nacional de Cardiología – Hospital San Jorge para recoger el testimonio de William David Méndez, un joven conectado a un corazón artificial que está en lista de espera de un donante, así como de pacientes trasplantados que le llevaron su apoyo y comparten sus experiencias tras la segunda chance de vida que recibieron gracias al acto de amor de familias que perdieron a sus seres queridos.

Al llegar nos recibe el doctor Marcos Melgarejo, director general del Instituto Nacional de Cardiología – Hospital San Jorge. Mientras coordina el traslado del paciente para la entrevista, su asistente nos conduce al salón auditorio donde nos aguardan los pacientes trasplantados que fueron a llevar su apoyo a William y que están deseosos de lanzar un mensaje a toda la sociedad paraguaya.

Entre tanto esperamos la llegada de William, Alberto López, de 50 años de edad y que vive con un corazón donado hace un lustro, agradece la labor de la prensa para generar mayor conciencia respecto a la importancia de la donación de órganos para que muchas personas como él tengan la oportunidad de seguir sus vidas con normalidad tras un trasplante, con todos los cuidados que esto apoyoconlleva.

“Yo llevo una vida totalmente normal. Claro que tenemos nuestros cuidados. Tomamos medicación antirrechazo y eso mata los glóbulos blancos y nos deja más expuestos a las enfermedades. Nuestra calidad de vida cambió totalmente luego de recibir la donación y el trasplante. Estamos muy saludables y llevamos dentro el corazón de otra persona que late muy fuerte y nos llena de vida. Eso también le deseamos a William, que está esperando y venimos a darle fuerza, que no pierda la fe y que siga luchando”, expresa López.

Parado a su lado, don Atilio Adorno, de 60 años de edad y que fue operado hace dos años, asiente y nos cuenta que el pasado julio realizaron una maratón de cinco kilómetros en el parque Ñu Guasu para demostrar a toda la ciudadanía que los trasplantados pueden llevar una vida totalmente normal.

“Yo sé que los paraguayos son muy solidarios. Por eso yo insto a toda la gente a que comprenda una cosa. En el momento más difícil que pasa una persona cuando un pariente tiene muerte cerebral, por ejemplo, que piensen en nosotros, que podemos tener una vida normal, que la vida de ese ser querido puede ser prolongada en nosotros y devolver la alegría a los familiares que sufren más que nosotros mientras estamos en la espera. Como se dice siempre, los órganos no van al cielo y donar órganos es salvar vidas”, afirma Adorno.

IMPLORACIÓN

En ese momento llega William acompañado de su madre, el equipo médico que lo asiste y el aparato de alta tecnología al que está conectado hace dos semanas. El joven de 29 años procedente de Ciudad del Este relata que trabaja en el ámbito de la construcción y que tiene dos hijos, una niña de seis años y un niño de tres. Rememora que el pasado abril mientras realizaba sus actividades laborales en Brasil empezó a tener fiebre, tos y mucho cansancio. Luego retornó al país y tras deambular unos dos meses por varios hospitales, donde recibió diagnósticos imprecisos, un amigo médico recién recibido le dio una orden para realizarse unos estudios. En la radiografía se detectó una mancha blanca en el pecho y le explicó que se debía a que su corazón estaba inflamado.

“Yo le pido a las personas que le den la oportunidad a la gente que necesita como yo para seguir luchando y trabajando para poder ver a mis hijos crecer”, es el conciso mensaje que lanza William a toda la sociedad paraguaya.

A su turno, con palabras entrecortadas en su vano intento de contener el llanto, su madre, María Dolores Méndez, lanza una súplica: “Hace ocho meses que estamos luchando y digo a los familiares que donar órganos salva vidas. Yo sé que no es fácil. Yo estoy viviendo en carne propia con mi hijo. No es fácil decidir, pero también es de valientes. Cuando ellos donan, recuperan a su hijo con mi hijo y gracias a ellos yo voy a poder recuperar a mi hijo, que tiene dos hijos que le necesitan. Yo también le necesito porque soy madre soltera porque su papá ya falleció”.

EL DIAGNÓSTICO

Uno de los médicos tratantes, el doctor Gabriel Paredes, precisa que William padece una miocardiopatía dilatada en fase terminal que provoca que su corazón se agrande y ya no tenga fuerza para bombear la sangre a los órganos. “La insuficiencia cardiaca de William está en etapa avanzada, ya que no responde al tratamiento habitual, por lo cual tuvo que ser intervenido para la colocación de un dispositivo para asistencia ventricular, que se llama ECMO (las siglas en inglés de oxigenación por membrana extracorpórea). Él está en terapia intensiva actualmente por los cuidados que requiere, pero puede movilizarse. La asistencia con este tipo de dispositivo es limitada, por lo cual nos urge conseguir un donante que sea compatible con él”, señaló Paredes.

En ese momento ingresa a la sala el director del instituto, Marcos Melgarejo, en compañía de la doctora Ana Collante, directora de Coordinación de Hospitales Especializados. Además de las explicaciones de rigor sobre la situación del paciente y destacar la medicina de alta tecnología con profesionales capacitados con que cuenta el instituto, a más del apoyo presupuestario del Ministerio de Salud para financiar tratamientos e intervenciones complejos y costosos, el doctor Melgarejo aprovechó estas fechas para hacer un llamado a toda la ciudadanía.

“Lastimosamente en fin de año hay muchos accidentes. Estadísticamente sabemos que es un periodo difícil y es una pena eso. Por eso llamamos a la concienciación de que en el caso de ocurrir una tragedia, un accidente de tránsito en un seno familiar, si los médicos indican que ya no hay ninguna posibilidad de recuperación, el gesto enorme de donar órganos es muy importante y permite prolongar la vida en otros que necesitan. Es importante la concientización sobre la donación de órganos. La donación es un gesto de amor que puede permitir que gente joven como William tenga una chance más de vida”, enfatizó Melgarejo.

Posteriormente, precisó que el instituto a su cargo es el único que realiza trasplantes de corazón en adultos en el país y que este 2023 que se cierra realizaron cinco intervenciones de este tipo, la mayor cantidad en un año desde el inicio del programa en 2016, totalizando veinte trasplantes desde entonces. A su vez, en el Hospital Pediátrico Acosta Ñu, el mismo equipo del Ministerio de Salud lleva en total 19 niños trasplantados y que actualmente el niño Milan, de cinco años, también está esperando un donante compatible y hace dos meses está conectado a un corazón artificial.

Así también, resaltó que estas intervenciones de alta complejidad solo son posibles gracias al trabajo de un equipo de especialistas de varias ramas como cardiólogos, terapistas, enfermeros, perfusionistas, fisioterapeutas, anestesiólogos, instrumentadores y cirujanos en formación, pues, además de la asistencia, en dicho hospital también están formando nuevos profesionales que puedan continuar con la implementación del programa.

No obstante los avances indiscutibles logrados en este campo, Melgarejo advirtió que la lista de espera para cirugías cardiacas es preocupantemente alta, por lo que ya se iniciaron las conversaciones con las autoridades ministeriales para comenzar a programar la construcción de un hospital cardiológico con mayor infraestructura que cumpla los estándares internacionales y con mayor número de camas para poder dar respuesta a estas patologías, pues cabe recordar que las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en nuestro país.

Doctor Marcos Melgarejo

EL CORAZÓN ARTIFICIAL

De su lado, el licenciado Ulises Bernal, especialista en perfusión, asistencia circulatoria mecánica y ECMO, aclara que “en este caso como el corazón de William no late, pero sus pulmones están bien, lo tenemos en una modalidad venoarterial. Baipaseamos totalmente el corazón, pero los pulmones siguen funcionando normalmente. Eso nos permite que el paciente esté despierto, lo tengamos caminando, lo tengamos activo, le sacamos el respirador y las vías. Esto nos permite descomplejizar al paciente para tener una vida más o menos normal no tan apegada a la cama”.

Para conectar al paciente al dispositivo, se hace una intervención para insertar una cánula del lado derecho del corazón que va conectada a la máquina.

La sangre se oxigena y una pequeña bomba impulsa la sangre a través del otro túbulo al lado izquierdo del corazón, que distribuye la sangre oxigenada al resto del organismo. Antes de ser conectado al aparato, William se encontraba en estado grave debido a la falla del corazón y sin esta asistencia ya no le hubiera sido posible seguir viviendo, apunta el doctor Melgarejo.

Por su parte, la doctora Ana Collante remarcó el trabajo del doctor Melgarejo, un profesional de altísima formación y uno de los mejores cardiocirujanos con que cuenta el país que está llevando adelante el programa de trasplante cardiaco.

“Desde el Ministerio de Salud estamos para ayu- dar con todo al programa que están llevando adelante para costear todos los gas- tos y ayudar en todo. También quiero instar a todas las familias a la donación de órganos. Escuchamos los testimonios de que gracias a la donación es posible comenzar una nueva vida”, aseveró.

Por último, la doctora Fabiola Rodríguez subrayó la vigencia de la ley Anita, por la cual todas las personas mayores de edad son donantes, salvo que previamente hayan dejado una expresa constancia en la que niegan el consentimiento.

Sin embargo, la implementación de la norma tiene varios escollos como la oposición de muchas personas a que los órganos de sus familiares fallecidos sean donados, por lo que urge concientizar y educar a toda la sociedad sobre la importancia de la donación.

“Nosotros tenemos la tasa de donación más baja de Sudamérica, un promedio de tres donantes por cada millón de habitantes mientras que en la región está por encima de los doce donantes por cada millón.

Nosotros hicimos cinco trasplantes en un año, que es mucho para nosotros, pero no para la necesidad que hay. Muchos pacientes fallecen en lista de espera, por lo que tenemos que mejorar nuestra tasa de donación”, finalizó.

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