Bruselas

A los miembros del Parlamento les disgusta el convenio del Brexit, pero la UE se niega a cambiarlo. Si alguien merece el premio a la resistencia es Theresa May. La primera ministra pasó los días previos a la Navidad exponiendo las bondades de su acuerdo para el Brexit ante los miembros del Parlamento, que todavía no parecen nada convencidos de aprobarlo.

Su esperanza era que, durante la cumbre celebrada los días 13 y 14 de diciembre, la Unión Europea moderara el convenio de tal forma que resultara más aceptable para el Parlamento, en particular en cuanto al tema de la barrera en Irlanda que podría mantener al Reino Unido dentro de la unión aduanera.

ESPERABAN NO EMPLEAR LA BARRERA TEMPORAL

Por desgracia, los dirigentes de la Unión Europea se negaron a hacerlo. Explicaron que esperaban no emplear la barrera temporal, pero se opusieron a un plazo límite y al derecho unilateral de salida del Reino Unido.

May no ha perdido la esperanza de que Bruselas conceda algo que le ayude a lograr la aprobación del pacto por parte del Parlamento. Citó cambios anteriores acordados con países que enfrentaron dificultades para ratificar tratados, desde Bélgica y los Países Bajos hasta Irlanda y Dinamarca.

Sin embargo, las diferencias con el Brexit son enormes. Es más sencillo para la Unión Europea hacer concesiones cuando la otra parte es un miembro del bloque que cuando no lo es. Es más fácil identificar ajustes que ayuden a dar marcha atrás a un resultado cerrado en un referendo, como en aquellos países, que revocar una nutrida votación negativa en el Parlamento del tipo que se ve venir en el Reino Unido.

PERDERÍAN LAS VOTACIONES PARLAMENTARIAS

Además, en los casos anteriores el proceso ha tardado meses, o incluso años, mientras que el Brexit debe entrar en vigor en marzo. Por todos estos motivos, lo más seguro es que pierda la votación parlamentaria, planeada para mediados de enero. ¿Qué va a pasar entonces? Al parecer, la estrategia de May será agotar el tiempo.

La fecha límite del 29 de marzo estará más cerca, y con ella, el riesgo de no contar con un acuerdo de salida. No obstante, aunque la presión del tiempo podría hacer que algunos tories cambien de opinión, necesitará votos del Partido Laborista para que se apruebe el acuerdo. En vista de que los líderes de ese partido más bien están tratando de lograr que se convoquen elecciones anticipadas, no es probable que consiga esos votos.

COMIENZAN A EVALUAR POSIBLES ALTERNATIVAS

Por todo lo anterior, los miembros del Parlamento e incluso algunos integrantes del gobierno han comenzado a evaluar posibles alternativas. Algunos ministros sugieren una serie de votos indicativos en el Parlamento para explorar si otras formas de Brexit, como el modelo noruego cerrado o un acuerdo más libre parecido al canadiense, podrían reunir más apoyo.

Con todo, lo más probable es que ninguna de estas opciones obtenga una mayoría. En todo caso, la respuesta de Bruselas será que solo la versión del Brexit presentada por May y negociada durante casi dos años está sobre la mesa y lista para ratificarse.

Esto explica que estén aumentando los rumores de un segundo referendo. May dice que causaría un daño irreparable a la política británica. Sin embargo, Mujtaba Rahman, de la consultora Eurasia Group, dice que la probabilidad es del 40 por ciento. En efecto, por ahora es la barrera más popular.