La industria podría, sin ninguna dificultad, contribuir financieramente para agilizar el proceso.

Cuando los viajeros descienden cansados del avión después de un vuelo largo, lo único que quieren es salir del aeropuerto y llegar lo más rápido posible a su destino. Por desgracia, quienes visitan Estados Unidos o Europa tardan cada vez más en salir del aeropuerto debido a las largas filas que se forman para pasar el control de pasaportes. Los pasajeros no son los únicos hartos de esta situación: las aerolíneas y muchos aeropuertos también se quejan.

El 13 de agosto, molesta por la situación, Virgin Atlantic publicó datos que revelan que, en el mes de julio, el aeropuerto de Heathrow cumplió un solo día su objetivo de procesar a más del 95 por ciento de los pasajeros que no pertenecen al área económica europea en 45 minutos; lo que es todavía peor, algunos de ellos esperaron hasta 156 minutos.

No se trata tan solo de una irregularidad temporal. En Heathrow, el aeropuerto más grande de Europa, las filas se han ido haciendo más largas desde el 2015. En el área Schengen de Europa, la espera se ha prolongado a partir de la entrada en vigor de revisiones más detalladas el año pasado, durante la crisis de migrantes.

Las filas también se han hecho más largas en Estados Unidos, donde los pasajeros que llegan a Boston, Nueva York y Miami con frecuencia deben esperar en la fila más de tres horas.

PREOCUPACIÓN DE AEROLÍNEAS Y AEROPUERTOS

Las aerolíneas y los aeropuertos han comenzado a expresar preocupación porque las largas filas podrían desalentar los viajes de negocios. Las medidas de austeridad son la causa principal de la larga espera, según Andrew Charlton, de la empresa de investigación Aviation Advocacy, con sede en Ginebra.

Desde la crisis financiera del 2007 al 2009, el tráfico aéreo ha aumentado y el presupuesto para los oficiales de migración se ha reducido.

El número de pasajeros que pasan por los aeropuertos del Reino Unido es un 25 por ciento más alto que en el 2012, por ejemplo; en contraste, el presupuesto para el personal de control fronterizo se redujo un 10 por ciento.

En el mismo período, la cantidad de pasajeros internacionales que pasan por Estados Unidos ha aumentado tres veces más rápido que el presupuesto de la patrulla fronteriza.

INVERTIR MÁS EN PERSONAL

Las aerolíneas y los aeropuertos han pedido a los gobiernos que inviertan más en el personal para los puestos de control de pasaportes. John Holland-Kaye, director ejecutivo del aeropuerto de Heathrow (cuyo presidente, Paul Deighton, también es presidente del Grupo The Economist), argumenta que debería permitirse a más pasajeros internacionales utilizar puestos automatizados para agilizar el proceso. Sin embargo, sus asesores no están seguros de que esas soluciones sean viables en términos políticos.

A los contribuyentes les preocupa más agilizar su ingreso que el de los extranjeros. Por ejemplo, este mes, el gobierno del Reino Unido anunció que planea abrir filas especiales para los ciudadanos británicos después del brexit, lo que sin duda empeorará las filas para el resto de los pasajeros.

Los aeropuertos tampoco están maniatados. En el 2014, el aeropuerto de Dallas-Fort en Texas cubrió los costos derivados de abrir más puestos automáticos de control de pasaportes para reducir las filas. Gracias a esa medida, obtuvo un premio de la organización Airport Council International, que agrupa a aeropuertos de todo el mundo, por haber registrado, entre todos los aeropuertos grandes de América del Norte, la mayor satisfacción entre los usuarios.

También hay varias aerolíneas en todo el mundo que pagan una pequeña cantidad por pasajero para agilizar el paso de sus clientes de clase ejecutiva por filas especiales de control de pasaportes. Muchos gobiernos estarían dispuestos a trasladarle a alguien más el costo de las revisiones de pasaportes. Algunos aeropuertos están seguros de que los gobiernos estarían más que dispuestos, y temen terminar pagando todos los gastos del control de pasaportes.