Washington, Estados Unidos.
Las ballenas jorobadas dejaron de cantar al pasar un barco y permanecieron silenciosas durante al menos la siguiente media hora, según las observaciones de investigadores japoneses en una zona pequeña y tranquila del Pacífico a mil kilómetros al sur de Tokio.
Cada día, gracias a dos micrófonos submarinos los investigadores escucharon bajo el agua el canto de algunas ballenas antes y después del paso del único gran barco que cruza esas aguas, entre las 7:30 y las 8:00, cerca de Chichijima, en las islas Ogasawara.
Las ballenas parecieron alejarse inmediatamente del barco.Y una vez que el navío pasó, las ballenas que estaban a menos de 1.200 metros de distancia en la mayoría de los casos enmudecieron o redujeron su nivel sonoro.
“La principal respuesta de las ballenas jorobadas fue dejar de cantar, ya fuera al acercarse el barco o después de su paso”, escribe Koki Tsujii, de la Asociación de Observación de Ballenas Ogasawara, y sus colegas en este pequeño estudio publicado en la revista científica PLOS One. Numerosos estudios han documentado desde hace años las perturbaciones e incluso los daños que sufren peces, cetáceos e incluso el plancton por el ruido de los motores de los buques.

