Texto: Jazmín Gómez Fleitas

Fotos: Future Trends

El Future Trends nos acercó las tendencias que cambiarán la vida cotidiana tal como la conocemos. ¿La sorpresa? Todas ya existen aunque, ¿será cuestión de tiempo que se masifiquen?

La tecnología como parte del cuerpo

Neil Harbisson se implantó en el 2004 una antena en la cabeza, una antena que considera como “órgano” porque le permite escuchar los colores, es decir, desempeñar una función en armonía con su cuerpo.

El hecho es que Neil nació con acromatopsia, un tipo de enfermedad congénita que impide ver los colores, solo en escala de grises. Los médicos no le dieron alternativas para solucionar este hecho sin que esté involucrada la visión y Neil no quería arriesgarse.

Ya de adulto y estudiando música en la Escuela de Arte, investigó sobre las teorías que relacionaban a la música con el color, y fruto de ello, desarrolló una aplicación con un sistema de sensores que detecta la frecuencia de los colores, y eso se convirtió en el prototipo de la antena.

La antena transforma la frecuencia de los colores en ondas de sonido que a su vez, coinciden con las notas musicales que todos conocemos. Sol podría ser azul o Fa ser rojo, etc. Esta información viaja a través de vibraciones en su sistema auditivo y le permiten percibir incluso colores que el ojo humano no puede, como infrarrojos o ultravioletas.

Mencionó que no le entristecía ver el mundo así sino que desea entender los códigos sociales que se expresan en demasíada a través de color, como por ejemplo, cuando se dice Cruz Roja, Pantera Rosa, el señor de azul allá, etc.

“No quería llevar la tecnología, quería convertirme en tecnología”, afirmó. No pudo realizarse la operación en su país, Reino Unido, porque el comité de Bioética no lo avaló, pero en España sí.

“Ahora también puedo vestirme de forma que suene bien. Vestir en Do Mayor es un acorde feliz. Puedo diseñar ropa que suene como una melodía. Puedo pintar los colores que escucho. Por ejemplo, en la canción Baby de Justin Bieber predominan el rosa y el amarillo. Y ahora estoy ayudando a un chef a preparar platos de comida que suenen a composiciones de Vivaldi o Lady Gaga, según los colores de los ingredientes”, explica.

En el 2010 fundó la organización Cyborg Foundation que está a favor del uso de la tecnología como parte del cuerpo y algunos de sus ideales son: defender el derecho de diseñarse a sí mismos, promover el cybornism como movimiento cultural, ayudar a la gente que quiera crear sus órganos y sentidos.

Para Neil, a través de la tecnología se pueden despertar sentidos que teníamos dormidos, no precisamente crear inteligencia artificia sino inteligencia sensorial. “Convertirse en cyborg no es acercarse a las máquinas, es acercarse a muchas especies, ya que compartimos sentidos con muchas otras especies, lo cual nos acerca a la naturaleza y al espacio. Cuanto más órganos tengamos, nos adecuaremos más al mundo”, enfatiza.

Medicina personalizada

“Se debe repensar la finalidad de la medicina. Si bien, robóticamente ya podemos resolver un montón de cuestiones, el factor humano sigue siendo importante”, mencionaba Aden Díaz Nocera en su charla sobre los avances tecnológicos que ayudan en demasía a la salud humana.

Aden es fundador de Life SI en Argentina, un emprendimiento dedicado al desarrollo de tecnologías de punta para aplicaciones biomédicas, y habló sobre el por qué de la importancia de la medicina personalizada y sus aplicaciones.

La medicina personalizada es la adaptación del tratamiento médico a las características individuales de cada paciente, utilizando como herramienta la medicina de precisión, la cual se basa en tratamientos de estudio genético y recursos tecnológicos. Es decir, un medicamento que puede que en la mayoría no tenga efectos secundarios, quizás en otra persona sí tenga, debido a su genética. Y a eso es a lo que apunta, a que sea lo más precisa posible.

Esta nueva medicina haría realidad, por ejemplo, drogas 100% libres de experimentación animal ya que se podría conocer con anticipación cómo reaccionaría en cada paciente. También, la realización de modelos prequirúrgicos, que se impriman para practicar y evaluar cirugías y que estén impresos en material orgánico.

Además de robots cirujanos, como una herramienta para realizar cirugías a distancia, ya que permiten alcanzar zonas de díficil acceso o alto riesgo. Así como también, editar nuestro ADN. La tecnología CRISPR/Cas9 hace posible tomar una secuencia de ADN, cortarla, sacarla y reemplazarla por otra.

Y por supuesto, la secuenciación del ADN, algo que ya se realiza hace años pero que se irá volviendo masivo y accesible para que todas las personas puedan conocer en detalle su estado de salud, riesgos y condiciones genéticas. Lo cual planteará otro dilema llamado: seguros médicos y aseguradoras. En caso de que excluyan a muchas por su ADN.

Autos sin conductor

¿Qué se viene para el mundo en cuanto a movilidad urbana? No ser propietaria de cosas que no usa, esa es la premisa de Mariano Otero, gerente general para Uber en el Cono Sur.

Un problema de las ciudades es el estacionamiento. El poco lugar que deja para los espacios compartidos, para las plazas, para los parques. Uno compra un auto para llegar más rápido a casa o no sufrir tanto en el trayceto pero qué pasa cuando el tráfico crece demasiado a raíz de ello.

“¿Qué pasaría si todos los autos que circularan fueran compartidos? Autos que transportan a las personas que tienen rutas similares y viajan juntas, autos que transportan a muchas personas sin que necesariamente sean sus propietarias” enuncia Otero.

En miras a ese objetivo, habla de autos autónomos. Que no necesiten tener chofer, y que ofrezcan autos que tengan gimnasio dentro para que te ejercites de ida a casa, o leas un libro, o duermas o simplemente, no sea tiempo perdido de retorno a casa; algo que incluso podría impactar en la economía inmobiliaria si las personas están dispuesta a vivir más lejos de sus trabajos si tuviesen esta posibilidad.

¿Su desafío? Ver al transporte como un servicio, no como un bien privado. “Queremos ciudades que tengan más espacios verdes, mayor tiempo de productividad, menos espacios para estacionamiento, menos congestionamiento y menos tiempo movilizándonos”.