¿Qué pueden tener de político o racista los dibujos animados con personajes como Looney Tunes, Bugs Bunny o el Pato Donald? Recorremos algunos clásicos de la televisión infantil, que hicieron historia por su contenido estereotipado.

Texto: Matías Irala

Durante la época de 1930 y 1940 surgieron una serie de cortos animados de la afamada Warner Bros, los cuales fueron bautizados posteriormente como The Censored Eleven (Los once censurados) debido a su contenido plagado de estereotipos referentes a la raza negra.

Los controversiales cortos animados pasaron a la historia por la censura que sufrieron por parte United Artist, encargados de la distribución del material. Eventualmente, los sucesivos dueños de los derechos han mantenido el veto a tal punto que no fueron emitidos dentro de la televisión desde 1968.

Por lo general, en los años 30 y 40 la censura consistía en recortes puntuales a comentarios racistas, violencia gráfica o escenas consideradas inadecuadas por las actividades que podrían plantear, como por el ejemplo, el consumo de alcohol. Pero en el caso de The Censored Eleven, el tratamiento racial es tan puntual que impregna totalmente la trama de los cortometrajes. Según palabras de United Artist, “ninguna edición posterior por más amplia que fuese pudo suavizar el tratamiento del guión para su distribución”.

A pesar de su carácter controversial, algunos de los cortometrajes censurados tienen relevancia para la historia de la animación. Ejemplo de ello es el cortometraje animado Hittin the Trail Hallelujah Land, donde la rata Piggy —creada por Rudolf Ising en 1925— sirvió de antesala e inspiración para la creación del icónico ratón Mickey Mouse, popularizado por Walt Disney.

También destaca Coal Black and the Sebben Dwarfs, una sátira del clásico infantil Blanca Nieves y los siete enanitos, que a pesar de su lado controvertido —ya que se basaba en la imagen racista de los afroamericanos—, es considerada por algunos como uno de los mejores cortos animados realizados en la historia. En esta versión creada por Bob Clampett, los personajes dialogan a través de rimas. La historia se sitúa en plena Segunda Guerra Mundial en EEUU, evocando en varias partes alusiones sexuales al compás del adictivo ritmo de jazz.

Según críticos de cine e historiadores, el destaque o la intención de Clampett con este corto fue en realidad hacer un homenaje a las películas populares de jazz, reflejando el ambiente que caracterizaba a las tertulias de los años 20. Para ello, Clampett pasó mucho tiempo visitando clubes de blues y jazz e insistió en que algunos de estos músicos realizaran la grabación de la banda sonora de la animación. El corto Tin Pan Alley Cats sería otro cortometraje del dibujante americano que terminaría siendo prohibido por la prevalencia de estereotipos de la cultura negra y el jazz.

Pero la animación que llevó el hito de censura a otro nivel, fue de la mano de un personaje conocido por todos: Bugs Bunny. All This and Rabbit Stew, realizada por Tex Avery, aborda el conflicto del emblemático conejo con un personaje afroamericano que busca cazarlo, aunque de manera muy torpe a tal punto de abusar de los estereotipos sobre el desempeño intelectual que pesaba sobre la comunidad negra. El titulo es una parodia a la película All This, and Heaven Too, protagonizada por la actriz Bette Davis para Warner Bros.

En octubre de 1996, Time Warner pasa a depender Turner Broadcasting System, quienes mantuvieron la misma política respecto a la nula exposición y distribución de estos cortometrajes animados para televisión. Actualmente sin embargo, es sencillo encontrar estas animaciones en internet, incluso abiertas al público en plataformas como YouTube para su eventual reproducción.

Propaganda animada

Durante la Segunda Guerra Mundial y el largo periodo de la Guerra Fría, las caricaturas adquieren un valor propagandístico para sostener la carga ideológica de los países en contienda.

El primer ejemplo es el cortometraje The Spirit of 43, dónde por primera vez aparece Scrooge McDuck, conocido por ser el tío rico del querido pato Donald. En la animación, el tío Scrooge comienza a instruir a su sobrino a que pague sus impuestos para poder sostener la guerra. El corto producido por Walt Disney fue estrenado el 7 de enero de 1943.

La propaganda anti-nazi también tuvo su ascenso en la animación de la mano de Looney Tunes. En el corto podemos apreciar como integrantes del Eje son representados como aves de corral, una clara sátira a los líderes Hitler y Mussolini. El corto fue producido en 1942, poco después de que Estados Unidos entrara dentro de la disputa de la Segunda Guerra Mundial.

Der Fuehrer’s Face es quizás el material animado más conocido de este periodo. En el mismo podemos ver nuevamente al Pato Donald atravesar una pesadilla en tierra nazi, dónde todas sus libertades se ven impedidas por el régimen autoritario de la esvástica. La animación obtuvo un Óscar como mejor corto en 1943.

Los historiadores mencionan que la injerencia de Walt Disney en la realización de estos cortos, se gestó en gran parte debido al déficit económico que atravesaba la empresa tras el fracaso de costosas películas como Fantasía (1940). La guerra trajo consigo escasez por lo que la propaganda animada sirvió de litera económica para el conocido director y su eventual ascenso como líder del entretenimiento infantil.

Importancia histórica

La animación durante los periodos mencionados anteriormente fue trascendental para la transmisión de mensajes políticos a todas las esferas sociales y efectivo por la curiosidad que despierta su contenido. Esto deja una antesala que permite calcular como se formulan construcciones sociales y políticas a través del entretenimiento, además de llevarnos a cuestionar: ¿Somos más conscientes de los mensajes que consumimos a través del entretenimiento en la actualidad? Sólo nos resta sentarnos frente a la televisión o la pc y evaluar nuestra capacidad de análisis como espectadores.