Nelson Cardozo, uno de los propulsores de la comunidad Bitcoin en Paraguay, nos explica lo que necesitamos saber para entender su funcionamiento y uso.

Por: Jazmín Gómez Fleitas
jazmin.gomez@gruponacion.com.py

Es una moneda que no está respaldada por una entidad financiera grande sino que tiene un protocolo criptográfico, es decir, una rama de las matemáticas que ayuda a ocultar datos para proteger la identidad del usuario en línea. “Bitcoin propone reemplazar las instituciones que las conforman las personas– con confianza. Todas las crisis económicas ocurridas fueron producidas por errores humanos. Entonces, bitcoin propone que se descentralicen las instituciones para que confíes en un protocolo que puede ser auditado por cualquiera. Y al no estar regulada por una institución, es la misma gente la que pone el precio o el valor a la moneda”, explica Nelson, Licenciado en Relaciones Internacionales e investigador exhaustivo de criptomonedas desde el 2012.

El origen de bitcoin
En noviembre de 2008, un grupo de criptógrafos conversaba en una cadena de e-mails. Entre ellos se encontraba alguien con el seudónimo de Shatoshi Nakamoto.
Shatoshi comentó al grupo que creía haber encontrado la solución para que las personas se convirtieran en auditores de una moneda. “El problema era que en esa época había ocurrido una crisis inmobiliaria en Estados Unidos y él mencionaba que parte de lo que la ocasionó había sido responsabilidad del sistema inmobiliario; se imprimieron tantos billetes que empezaron a perder valor porque había más billetes que bienes y servicios”, relata Nelson.
En el grupo, le pidieron que creara un programa piloto y para enero del 2009, Shatoshi anunciaba un protocolo llamado Bitcoin. “El protocolo estaba en la nube, disponible para quien quisiera probarlo. El protocolo eran unos papeles académicos que detallaban punto por punto a Bitcoin, desde adentro. La comunidad criptográfica la recibió con mucho entusiasmo porque fue algo revolucionario. Y es que, en la historia de la economía, la última vez que se realizó una actualización fue en el siglo XVII, con la creación del papel moneda, que es el que utilizamos hasta hoy”, señala Nelson.

 “Fue revolucionario que alguien dijera que no necesitás bancos centrales, porque en este protocolo las personas van a controlarlo, en lo que se conoce como cadenas de bloques (o blockchain,en inglés). Un bloque contiene X cantidad de información, y esa cadena es transparente por ser auditable, además de perfeccionable en el tiempo. Es decir, cualquiera puede bajarlo en su celular o computadora portátil, y empezar a utilizarlo”.

Sin embargo, por aquel entonces nadie le daba mucha atención a Shatoshi porque pensaban que estaba loco. De hecho hasta hoy día no se sabe si Shatoshi fue una o varias personas, porque no hay evidencia de ello. No obstante, se sabe que abrió foros para recolectar ideas de personas diversas como economistas, sociólogos y politólogos, una cantidad interesante de gente que, irónicamente, nada tenía que ver con la programación.

El punto clave llegó en el 2010, cuando Wikileaks la organización que se dedicaba a descubrir documentos del gobierno de los Estados Unidos y colgarlos en la Internet– dejó de recibir donaciones para subsistir porque el mismo gobierno presionó a Visa, Paypal y otras entidades financieras. Wikileaks paró su trabajo porque no tenía como pagar los costos de Internet (y lo que ello implica, espacio en la web y demás) hasta que Shatoshi dice que deberían probar con Bitcoin. La gente empezó a donar y se dieron cuenta de que funcionaba, porque ahí donde el gobierno presionó a las otras entidades, Bitcoin logró sortear la presión”.

¿Cómo se usa?
Nelson explica que utilizar bitcoins es sumamente sencillo. Se descarga una aplicación de billetera desde el Play Store o la App Store.

 “Yo le recomiendo a todas las personas que quieran probarlo o tengan curiosidad, que se bajen por primera vez una billetera descentralizada. Es decir, que sea de código abierto (porque eso significa que todos pueden arreglarlo si hay un problema y es súper rápida), y que no sean de empresas o casas de cambio, porque en ese caso dependés de ellos. Pueden ser por ejemplo: Mycelium Wallet o Electrum Bitcoin Wallet”.

Una vez descargada la billetera, la misma genera una dirección y es esa dirección el seudónimo a utilizar en las transacciones. “Podes cambiar tu dirección si no te gusta, todas las veces que quieras. La dirección tiene 34 caracteres, que además son alfanúmericos y que distinguen en mayúsculas y minúsculas. Esta dirección está protegida por la tecnología criptográfica de 256 bits, es decir, 34x256x256 al cuadrado. Esas son las posibilidades de que puedan romper mi seudónimo o el que te crees”.
Lo siguiente que explica Nelson es encontrar a alguien que tenga bitcoins para comprarselos. “Lo que hacemos en Paraguay es buscar a alguien que tenga bitcoins y eso lo hacemos por redes sociales o preguntándole a alguien del círculo de confianza. Se reúnen en persona, le das el efectivo y esa persona te transfiere los bitcoins a tu billetera. La confirmación tarda entre dos a tres minutos. En otro países se puede comprar por lo que en Paraguay sería Aquí pago; en Chile por transferencia bancaria, así como en Colombia”.
Ahora bien, ¿dónde encontrar gente que tenga bitcoins? La comunidad tiene un grupo en Facebook llamado Bitcoin Paraguay. Es un grupo cerrado porque los administradores, entre los que se encuentra Nelson, ya aprendieron a reconocer perfiles falsos o estafadores. “Solemos hacer reuniones para quien esté interesado en aprender más. También se hace compra-venta y podemos avalar el perfil de la persona que lo ofrece entre los demás que ya realizamos transacciones con él o ella”.
Nelson también destaca lo siguiente: “No se fijen en el precio para comprarlo, al fin de cuentas, el precio es una información temporal. Así como ahora vamos a estar en Semana Santa y sube el queso Paraguay, cuando pase esta temporada, va volver a bajar. En Bitcoin, la relación es de confianza, con eso quiero señalar que el mejor momento para comprar o probar bitcoins es cuando te sientas identificado con la tecnología. Si te gusta invertir en tecnología, invertí en cualquier momento”.
Nelson compra criptomonedas para ya no volver a vender. “Empecé a escuchar sobre Bitcoin en el 2012. En el 2013 me puse a investigar exhaustivamente y en el 2014 fue la primera vez que compré, cuando ya estaba convencido. Y desde el 2015 me propuse no venderlas más. Mucha gente llega a los bitcoins por el precio, pero yo estoy porque me gusta la tecnología. Y podés leer todo lo que quieras antes, pero lo divertido aparece cuando la empezás a usar”.
Otras criptomonedas
Nelson también probó otras criptomonedas que adquirieron popularidad tras el bitcoin. “También hay otras criptomonedas como: Dash que es realmente la primera moneda anónima de la historia. A los abogados, recomiendo Ethereum, que no pone toda la información en una cadena de bloques sino en un contrato entre ambas partes, el cual es firmado por una cadena de bloques. O para los periodistas, artículos que estén grabados en la cadena de bloques y que no pueden ser falsificados por nadie. También esta Litecoin, creada por un extrabajador de Google, que tiene la particularidad: las transacciones son confirmadas en menos de un minuto. O Ripley, creada por los bancos para hacerle frente a Bitcoin. Así también hay cientos que fueron basura, por eso hay que mirar la tecnología en la cual se sostiene antes de probarlas”.