COMENTARIO
POR ÓSCAR TUMA, abogado
Se dice que un escándalo político se da cuando un político o grupo de políticos son acusados de realizar prácticas ilegales, poco éticas o corruptas. Normalmente, dichas prácticas tienen lugar originalmente en secreto y se convierten en escándalos políticos al recibir una inesperada atención mediática, y es justamente lo que estamos viviendo en el país. Por lo tanto, el presidente de la República debe moverse muy bien si no quiere que el escándalo lo arrastre como casi ocurrió días atrás.
La maniobra secreta llevada adelante por algunos vende patria fue noticia y atrajo la atención de los ciudadanos, quienes estallaron de ira contra los supuestos responsables del golpe fallido y pidieron una condena por el intento de atraco al futuro de nuestra República, y por más que los hechos ocurridos ya están siendo investigados por el Ministerio Público –en teoría–, la ciudadanía exige y merece una explicación clara de todo lo ocurrido y la persona que debe evacuar todas las dudas es el presidente de la República, porque de no hacerlo la presión social y mediática no acabará.
Se equivocan los que piensan que todo terminó porque no prosperó el tratamiento del proceso de “juicio político”, eso no es así porque mientras el fallido golpe a los intereses de nuestro país no se aclararé, nada va a acabar. Al contrario, día a día seguirá aumentando la presión sobre los hombros del Presidente exigiéndole respuestas y hoy en día no tiene mucho tiempo para solucionar este escándalo.
Lo cierto es que el Presidente sigue navegando en aguas turbulentas y el país continúa estancado gracias a la irresponsabilidad de muchos personajes que rodean a Mario Abdo, y él lo sabe.
No bastó con la renuncia de nuestro embajador en el Brasil, del director de la Itaipú, del canciller y del presidente de la Ande, 4 pesos pesados del movimiento Colorado Añetete, porque con el “alejamiento” de estos no se apagó el incendio; al contrario, se avivó el fuego porque los mismos solo cumplían órdenes y hasta la fecha no se sabe de quién o quiénes.
Si bien el pueblo le dio al presidente de la República una segunda oportunidad, este no la debe desaprovechar, ya no tiene margen de error, debe tomar al toro por las astas y no dejar en manos de sus asesores políticos dar las explicaciones; en primer lugar porque muchos de ellos no tienen la menor capacidad ni para asesorar a una comisión barrial y, en segundo lugar, porque está demostrado que terminan perjudicándolo, en lugar de ayudarlo.
Esta historia está lejos de acabar, hay mucha tela por cortar y la ciudadanía está atenta, esperando que el presidente de la República del Paraguay cuente lo que ocurrió realmente.
En fin, lo único bueno de todo esto es que por lo menos vimos caer las máscaras de muchos políticos que dan cátedra de moralidad y que hoy confirmamos una vez más que priorizan sus intereses personales por sobre los intereses de la Patria.

