Tras sus críticas del viernes a los procedimientos del impetuoso ministro de Educación, Eduardo Petta, hablamos con la viceministra Nancy Ovelar sobre aspectos de la cartera. Su planteo técnico, al parecer, tropieza con otras miradas de conducción institucional.

-¿Cómo es posible conciliar tecnología y aprendizaje?

-El enfoque de la incorporación de la tecnología para producir aprendizaje tiene como centro al educador y este tiene que ser alfabetizado de manera digital. No conozco un sistema educativo que excluya al educador de la tarea educativa, en el mundo no existe eso. Hay que optar por la tecnología, pero con la alfabetización primero del maestro, porque la tecnología por sí misma no produce aprendizaje.

-La percepción ciudadana es que los déficits en la educación son enormes.

-Tenemos 80 mil docentes que esperan de nosotros respuestas claras. Pero si uno tiene identificada la misión más importante se puede ocupar de eso. Pero no se puede hacer un cambio cuando tenemos un magisterio deprimido o ninguneado, cuando la gente lo percibe como inepto y responsable de toda la catástrofe educativa. ¿Se puede construir una posibilidad de éxito sobre la desmoralización de un sector tan importante como el docente? No se puede construir.

-Menciona que se debe potenciar la capacitación de los docentes, cómo se hará eso?

-Hay que acostumbrarse a la ética de la responsabilidad, porque hoy da lo mismo el docente que va a clases como el que falta, el que hace bien y se mata haciendo su trabajo y el que no. Ese esquema de incentivo y reconocimiento de la labor del que trabaja es lo que nos falta. Eso palpamos todos los días.

-¿Cómo se incentiva a los jóvenes dentro del sistema educativo?

-Yo asumí como misión tener un mensaje de esperanza, porque este país tiene demasiados profetas del fracaso. Entonces tenemos que inspirar. Recorro las escuelas y trato de transmitir una visión positiva. Mi forma de ser, tiendo a rescatar lo esencial de las situaciones. Por eso, en las tomas de colegios trato de generar conexión con los estudiantes, los jóvenes paraguayos necesitan ser vistos y escuchados y cuando hay una toma trato de tocarles y de sentirles, necesitamos generar vínculos.

Las personas que toman decisiones y diseñan políticas educativas para la juventud, para el bono demográfico de este país, uno tiene que conocer profundamente a la juventud, nuestra juventud tiene una cultura que tenemos que estudiar, ellos tienen que ser protagonistas. El tema educativo es complejo y requiere profundo conocimiento y requiere pasión.

-¿Se puede sanear el MEC de los supuestos planilleros?

-Podemos ir haciendo y podemos ir saneando el MEC al mismo tiempo que hacemos lo fundamental, acá no hay tiempo para parar, no se puede paralizar la cartera por la sospecha de corrupción. Creo que tenemos que hacer lo que tenemos que hacer y la transparencia tiene que ir en paralelo a la agenda fundamental de una cartera que tiene como reto fundamental generar aprendizajes. Donde el docente es el actor clave.

Vamos a generar proceso de tutoría y enfocarnos en la didáctica específica de cada disciplina para generar aprendizaje.

-¿Pero se puede revertir este estado de cosas?

-Estamos haciendo esfuerzos para poner lo importante sobre la mesa. El MEC es un monstruo burocrático que si por un lado no se sacude le puede atrapar. Yo necesito una vez a la semana entrar con la realidad, ir a visitar una escuela y no quedarme en los oscuros pasillos del ministerio. Porque en todo este tiempo se fue construyendo un MEC, alejado de la escuela. En realidad el docente está solo, el que tiene que desarrollar el currículum y que no tiene toda la herramienta profesional para desarrollarlo con calidad y el alumno aprenda.

-¿Se la ve muy compenetrada con su gestión?

-Me gusta tanto lo que hago, que mis colaboradoras que estuvieron conmigo en otros lugares me dicen que trabajando en el campo de la educación se me ve diferente. Esto es lo que a mí me apasiona, recorrer las escuelas, hablar con los docentes, intercambiar pareceres, estudiarles, entenderles. Analizar y estar en contacto con los niños, trabajar con ellos, entender su lenguaje. Un desafío que tenemos ahora es la metodología de la enseñanza de la segunda lengua. En el interior tenemos que enseñar primero en guaraní y luego en español.