Por Dany Fleitas, periodista

El abogado Enrique Bacchetta, presidente del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados (JEM), declaró que, al igual que a sus demás compañeros, no le va a temblar la mano al momento de tomar medidas con respecto al mal desempeño de un magistrado. Señaló que lo primero que hará es trabajar para “devolver la credibilidad” y “transparentar” la tarea de la institución, lo que ayudará a tener en las ternas a más y mejores profesionales para la selección de magistrados.

Además, se mostró a favor de la inamovilidad de los ministros de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) hasta los 75 años de edad para que no tengan que “arrodillarse” ante el poder de turno que dura 5 años en sus funciones. Con relación al temor de que se repita el “tráfico de influencias” en el JEM, respondió a La Nación tajante que “el Jurado de hoy no es el Jurado del ayer” y adelantó que él y los demás integrantes “están abocados a llevar adelante una transformación con objetividad”.

¿Cuáles son sus planes y principales desafíos en esta nueva etapa al frente del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados?

–Para mí lo más importante es devolver la credibilidad al Jurado y para eso tenemos que seguir trabajando en transparentar especialmente todas las sesiones. Para el efecto justamente se ha sancionado un proyecto de ley en el cual las sesiones van a ser transmitidas en vivo y todos los argumentos y fundamentaciones esgrimidos van a ser conocidos por toda la ciudadanía. Para mí eso es lo fundamental. Estamos trabajando, desde que ingresamos, en levantar la vara de credibilidad de la institución tan desprestigiada últimamente.

¿Será que eso alcanza para devolver la credibilidad que tanto se reclama?

–Hay que dar señales. Estamos llevando adelante reformas entre todos, porque no hay que olvidar que son ocho miembros. Estamos trabajando y haciendo el esfuerzo entre todos, dando todo de sí, para que así sea. Al terminar las sesiones se comunican los resultados. En todo momento se está tratando de ver cómo sacar todo a luz, que es lo más importante. Se está transparentando todo.

¿Cuál es su visión con respecto a las influencias políticas en la designación de magistrados?

–Lo importante es que se ha progresado mucho con respecto a la selección de los magistrados. Se están tomando en cuenta varios parámetros que hacen que una selección sea más previsible. Generalmente los más preparados están en las ternas. También los miembros del Consejo de la Magistratura van a tener que hacer sus manifestaciones públicas con respecto a lo que piensan de tal o cual profesional. Esa transparencia es la que hará que las mejores personas estén en las ternas para la elección de magistrados, con conocimientos vastos y criterios bien definidos. El sistema se está puliendo y eso es bueno. Todo esto va a redundar en beneficio de la justicia.

MINISTROS NO DEBEN ARRODILLARSE

Justamente estamos en una etapa de recambio en la Corte Suprema de Justicia (CSJ), ¿es una utopía el ideal de creer que se puede tener una justicia independiente en Paraguay?

–No, no es una utopía. Depende de las personas. Por ejemplo, el doctor Paciello y otros hombres importantes de nuestro mundo jurídico siempre han hablado de que la inamovilidad de los magistrados es muy importante justamente para que ellos no tengan que arrodillarse ante el poder de turno. Lo que no interpreto hasta hoy es del por qué un ministro (de la CSJ) tiene que arrodillarse ante un poder que dura 5 años, si ellos están desde el momento de su designación hasta los 75 años de edad. No tienen por qué estar arrodillándose ante nadie. Entonces yo creo que el día que un ministro interprete que realmente depende de él, de su capacidad para lograr el objetivo de justicia, ese será el día que mejorará la justicia en Paraguay. Nadie tiene que rendirse ante nadie acá en la República del Paraguay.

A propósito de instituciones, ¿Ud. cree que es un buen momento para hacer una reforma judicial profunda o empezar primero con los cambios de hombres y mujeres?

–Se está dando de manera natural. Entre este año y principios del otro se van a dar prácticamente 5 cambios en la CSJ de forma natural. Con respecto al cambio en la justicia, creo que hay que darle más agilidad. Para eso vamos a trabajar en el Código de Organización Judicial y ya tiene andamiento también la comisión de la reforma de la justicia que tiene el desafío de revisar un paquete de leyes importantes. También estamos trabajando en la reforma penal, que son cuestiones que van a ayudar muchísimo que la justicia mejore.

¿Qué garantías existen a partir de su designación de que no se repitan los casos de tráfico de influencias?

–El Jurado de hoy no es el Jurado del ayer. Tenemos miembros que están abocados a llevar adelante una transformación con objetividad y que no le tiembla la mano cuando se tienen que tomar decisiones con respecto al mal desempeño de un magistrado. Ahí ya empieza el cambio. No es por la cabeza, sino por el grupo comprometido que entró para justamente elevar la vara de credibilidad del Jurado. Está a la vista.

¿Qué le dice a los gremios que están desilusionados y sostienen que Ud. representa una regresión al pasado corrupto?

–En esos grupos entra a tallar la política gremial. Responden a Adrián Salas, pero respeto. Lógicamente existe otro movimiento liderado por mi hermano y buscan el pelo a la sopa. Siempre les respeté y valoré el trabajo del gremio. No hay que hablar por hablar. Hay que respetar, tenemos familias y nuestros espacios ganados. No soy ningún improvisado y nunca nadie me regaló nada. Soy una persona que creo en el Paraguay, en su familia y en Dios y la Virgen. No es lo último que yo voy a aspirar. Lo que les puedo asegurar es que el JEM será un órgano confiable y que no se preocupen. No voy a defraudar a mi gente ni a los que me atacan inmisericordemente.