La fiscala Raquel Fernández imputó en la noche de ayer al suboficial Gustavo Florentín por homicidio doloso, por la muerte del joven dirigente del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), Rodrigo Quintana. La agente determinó que Florentín es autor directo del disparo que terminó con la vida del joven, por lo que libró la orden de prisión preventiva del mismo que se encuentra en la sede de Investigación de Delitos.

Fernández terminó ayer las declaraciones de los policías que participaron de la intervención que se realizó en el Directorio del PLRA en la madrugada del sábado e impuso la libertad inmediata de los mismos alegando que no existen los elementos necesarios que los involucre con el homicidio.

Sin embargo, indicó que no se descarta que posteriormente se realicen otras imputaciones teniendo en cuenta el confuso procedimiento que realizaron.

Los agentes Éver Antonio Benítez y Jorge Francisco Ramírez Bogarín fueron los últimos que prestaron declaración ayer ante la agente fiscal Fernández, luego de solicitar una prórroga para contratar a abogados de confianza.

Gustavo Florentín Silva apeló a su derecho de abstenerse de declarar, en horas de la tarde del sábado. Sin embargo, el agente policial ya realizó declaraciones a medios de comunicación y al ex comandante policial Críspulo Sotelo, quien indicó que Florentín confesó hacer disparado.

El suboficial Arnaldo Andrés Báez, de la Comisaría Primera Metropolitana, involucrado en el hecho, fue el primer uniformado que declaró ante la agente fiscal del caso el sábado 1 de abril. "Habían recibido órdenes por frecuencia de radio policial a los efectos de constituirse frente a la propiedad del diario ABC Color, porque había una turba de manifestantes que estaba atacando el edificio del diario", dijo Fernández.

Báez también dijo no haber escuchado una orden específica de ingresar al local partidario, pero que estaban en persecución de la gente mencionada.

Agregó que no disparó en la sede partidaria y que ingresó al local en compañía de los demás intervinientes y que escuchó un tiro de escopeta.