• Por Felipe Goroso S.

Evelio Fernández Aré­valos fue presidente de la Cámara de Senadores y del Congreso Nacional, senador nacional durante tres legislaciones seguidas, además de ejer­cer la presidencia de varias comisiones asesoras, entre las que se destacan las comi­siones de Asuntos Consti­tucionales, Defensa Nacio­nal, Relaciones Exteriores, Legislación y Codificación.

Se desempeñó igualmente como embajador del Para­guay ante la República Fede­rativa del Brasil, miembro y presidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, convencional y miembro de la Comisión Redactora de la Convención Nacional Constituyente de 1992, ministro asesor de la Presidencia de la República, entre otros cargos relevantes. Un político brillante de una lucidez y honestidad intelectual incuestionables. Su muerte deja un gran vacío entre quienes recordamos los debates con congresis­tas de la talla de Rodrigo Campos Cervera, Waldino Ramón Lovera o Miguel Ángel González Casabianca, solo por citar algunos.

Su fallecimiento trajo al debate público un tema recurrente que se realiza cada vez que se da un acon­tecimiento luctuoso: antes la política y los políticos tenían un mejor nivel. Jür­gen Habermas es un filósofo y sociólogo alemán conocido por sus trabajos en filoso­fía política, ética y teoría del derecho, así como en filoso­fía del lenguaje.

Invitación al canal de WhatsApp de La Nación PY

Sus teorías son conocidas, estudiadas y discutidas en el mundo entero. Nació con un pala­dar hendido y se sometió a una cirugía correctiva dos veces durante la infancia. Habermas argumenta que su discapacidad del habla lo hizo pensar de manera dife­rente sobre la importancia de la profunda dependencia y la comunicación.

Habermas plantea en su obra fundamental “Teoría de la acción comunicativa” sus análisis y reflexiones que se han orientado hacia la fundamentación de la ética discursiva, la defensa de la democracia delibera­tiva y de los principios del Estado de derecho, así como hacia las bases normativas requeridas para configurar una esfera pública trasna­cional, que es la sociedad misma de manera indirecta la encargada de la forma­ción intelectual y moral y, a la misma vez, la sociedad es dirigida por los gobernantes, lo que, ampliando el ámbito de esta formación, pone en las manos de aquellos que soportan el poder político la formación de los individuos.

Traemos a colación al pen­sador alemán porque con la partida física de Evelio Fer­nández Arévalos se volvió a asignar a la política la baja calidad de la misma. Quie­nes lo hacen (usualmente periodistas) aprovecharon la penosa circunstancia para una vez más cargar las tin­tas sobre los políticos como si los mismos fuesen parte del stock del depósito del Área 51. No, la realidad es que la sociedad ha sufrido una metamorfosis impor­tante. Lo cual no implica precisamente una degrada­ción, o tal vez sí. No está en mí señalarlo. La política es un reflejo de los tiempos que vivimos, de los tiempos y de las sociedades. Es así ahora, será así en el futuro y fue así en el pasado. Son las socie­dades las que eligen a los políticos, son esos mismos periodistas que cuestionan a los políticos quienes prefie­ren no ir a la profundidad de los temas y quedarse en los alrededores o directamente priorizar el entretenimiento que, cerrando el círculo, es lo que pide la sociedad. Hay que decir todo.

Déjanos tus comentarios en Voiz