Este lunes, el Sindicato Penitenciario del Paraguay que agrupa a los guardiacárceles, anunció que dan al Gobierno un plazo de dos semanas para que resuelvan el pago de subsidio que recibían para la canasta familiar para todos los agentes y mejoras en cuanto a infraestructura.

Pocas funciones son más sensibles y tan mal remuneradas como las del guardiacárcel. Pésimas condiciones laborales, altísimo riesgo de perder la vida en cualquier momento, levantarse para ir a trabajar todos los días en un lugar al que ni el peor de los delincuentes quiere ir, debería ser considerado un acto de heroísmo superior. Y en gran medida lo es. De concretarse lo anunciado, estaríamos ante un escenario del más absoluto caos, eso sí, no se podrá asignar la responsabilidad a los trabajadores. La culpa la tiene el electoralismo rampante en el que se encuentra inmerso el Ejecutivo, ahora agravado por la oficialización que se daría en días más del lanzamiento de la candidatura a presidente de la Junta de Gobierno de la ANR del Presidente de la República.

Édgar Olmedo, ministro de Justicia, sobre cuyo paso anterior por el Instituto Nacional del Indígena pueden decirse muchísimas cosas, pero ninguna relacionada a la eficiencia, cuando renunció al INDI había dicho que tomó la determinación para candidatarse a diputado del departamento de Caaguazú. Sin embargo, unas semanas después asumía al frente de una cartera tan delicada como la Justicia. Olmedo es parte del equipo de otro ministro: Mario Varela, del Ministerio de Desarrollo Social, quien también está en campaña buscando una banca en la Cámara de Senadores. Eso sí, Olmedo fue sincero desde el día que juró al frente de Justicia, declaró que no tenía ninguna experiencia en organismos de seguridad, pero que la iría adquiriendo en el camino y finalmente remató diciendo que tenía voluntad. De eso han pasado tres meses, hasta ahora nos preguntamos voluntad para qué, ya que a excepción de sendas publicaciones de este grupo de medios donde se evidenciaba el pésimo estado de las cárceles, licitaciones teledirigidas y la ubicación de leales como directores de penitenciarías con la evidente función de recaudar para la campaña, Olmedo no tiene mucho más para mostrar y contar. Mentira, también hizo un torneo de ajedrez, seamos justos.

Con todo este panorama, no es de extrañar que los guardiacárceles estén llegando al extremo de anunciar una huelga. Están presos del electoralismo. Y nosotros también.

Olmedo fue sincero desde el día que juró al frente de Justicia, declaró que no tenía ninguna experiencia en organismos de seguridad

De concretarse lo anunciado, estaríamos ante un escenario del más absoluto caos, eso sí, no se podrá asignar la responsabilidad a los trabajadores.

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