COMENTARIO

Por Dr. Carlos Morínigo, docente, neumólogo, ex ministro de Salud

Es desesperante ver como en estos últimos días nuestro país literalmente se incendia, el daño ecológico y ambiental es gravísimo y preocupante. Los incendios de la vegetación, de los bosques, producen una humareda tóxica y hasta letal por su alto contenido de partículas tóxicas nocivas para la salud. Ese humo tóxico se dispersa en el aire y se extiende a través de cientos hasta miles de kilómetros, incluso ya cuando se ha apagado el incendio, ocasionando a su paso contaminación ambiental rural y urbana. Este humo compuesto por partículas de carbón, ozono y el temible y letal monóxido de carbono, al que llamo el asesino silencioso.

Escuchamos en las noticias la muerte de animales, la devastación de flora, pero muy poco en referencia hacia los héroes voluntarios, muchos de ellos luchando hace semanas contra el fuego imponente en un territorio ya de por si hostil como es el Chaco paraguayo, que por sus características geográficas conocidas ya es un infierno sin haber incendios.

A qué están expuestos los bomberos, directamente al fuego con el intenso calor que genera y el producto de combustión que es el humo tóxico. El daño que provoca esta situación en ellos va desde el componente psicológico con estrés agudo que genera cambios en el comportamiento y alteraciones sistémicas por secreciones de compuestos químicos como las hormonas del estrés, a nivel físico tenemos las quemaduras de distintos grados y lesión pulmonar por inhalación de gases tóxicos y aire caliente seco contaminado.

El personal que se encuentra abocado a esta tarea debe tener el equipamiento correcto de protección respiratoria, ¡no una tela mojada por la cara cubriendo la boca y fosas nasales!

Se necesita tener en la zona personal médico capacitado para la atención diaria de estos voluntarios, un puesto especializado para el control mínimo que requieren, con los insumos y equipamiento necesarios. El personal debe ser suplantado con una frecuencia establecida para evitar el colapso del voluntario. Todo el personal debe tener una evaluación neumológica antes y después del evento, sobre todo un seguimiento a largo plazo.

No podemos permitir que nuestros voluntarios enfermen o colapsen, se deben tomar medidas inmediatas, no olvidemos la salud de nuestros héroes, es lo primordial. Ellos se encuentran en primera línea de combate y deben ser atendidos como se debe sin escatimar esfuerzos.

Es justicia hacer mención a estos seres humanos que dan la vida para salvar al mundo, cuidémoslos, no los olvidemos. Para las autoridades, un llamado de atención para que tomen todos los recursos necesarios para evitar pérdidas que lamentemos luego.