Trabajadores de la Galería San Miguel, intervenida ayer por la Fiscalía, quienes se llevaron un total de 100 bolsas de celulares presuntamente robados, cerraron las calles Pettirossi, entre Mayor Fleitas y Gral. Aquino, en repudio por los allanamientos efectuados por la Fiscalía y la Policía Nacional a tres locales de la Galería San Miguel.

Manifestaron que no les dieron tiempo ni siquiera para mostrar las facturas legales y comprobantes de venta de las transacciones, y las incautaciones se realizaron de manera arbitraria.

Una de las afectadas, Sonia Mendoza, explicó a la 970 AM que se llevaron 200 teléfonos: “Tengo la factura de compra de los teléfonos y de lo que traigo de Estados Unidos. Y de los clientes que dejaron para reparación. Tengo factura de G. 200 a 300 millones. Hay también equipos nuevos que vienen en caja que compramos de otros locales que venden al por mayor”.

Admitieron a su vez que no pueden deducir que los teléfonos vendidos hayan sido fruto de un robo. Comunicaron que generó suspicacia el hecho de que se hayan ido para detectar artículos falsificados, y en cambio terminaron llevando cerca de mil aparatos celulares para verificación de origen; es decir, si hay denuncia de robo.

Más de 400 vendedores trabajan en la citada galería, en la compra y venta de móviles usados y nuevos. Alegan que la fiscala no halló celulares falsificados, por lo que cambió la carátula a aparatos robados sin tener prueba de ello.