La chipa es el producto tradicional que se vende todo el año en Caacupé, con la butifarra. La mayoría de los peregrinan prueban estos alimentos. Fermina Duarte, más conocida como Ña Morena se dedica hace cuarenta años a la comercialización de chipa, y está instalada en el peaje de Ypacaraí, desde donde la mayoría hace su caminata junto a la Virgencita Azul, y ella todos los años acompaña con sus ricas chipas a los peregrinantes a Caacupé. Cuenta orgullosa que sus cinco hijos terminaron el colegio y hoy día ya tiene nietos, fruto de este trabajo.

En todas las vacaciones nosotros ganamos demasiado bien. “Con este negocio hice crecer a todos mis 5 hijos, y tengo 10 nietos y 2 bisnietos”, comentó. Vive en Barrero y sus hijos estudiaron en un colegio técnico. Es oriunda de Pirayú, pero vive en Barrero. Pirayú es el lugar de donde proviene una de las pioneras en el rubro, su tía Luisa Duarte. “Es nuestra receta”, afirma.

Cuenta que en este puesto ella vende las chipas todos los días del año. Sin embargo, la temporada alta se efectúa en los días festivos y en las vacaciones, es decir, diciembre, enero, febrero. Luego la venta disminuye, pero consciente de esto siempre supo sobrellevar la venta. De este modo contribuye con los gastos de la familia.

Con respecto a la seguridad, aseguró que en 40 años nunca sufrió un asalto. “Gracias a Dios y la Virgencita nunca hubo asalto acá”, enfatizó. “Siempre estamos bien protegidas. Hay policía, guardias. Y ahora más con los Lince. La gente le tiene más miedo”, agregó.

Mucha gente importante acude a comprar sus sabrosas chipas acompañadas del tradicional cocido, jugadores, autoridades. “Nosotros le conocemos como marchante nomás”, dijo entre risas. Por estos días le toca madrugar, considerando el flujo de gente. Se quedan ahí las 24 horas.